Crimea: sin memoria, sin vergüenza

17. marzo 2014 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

El 17 de febrero de 2008, la asamblea parlamentaria de la región serbia de Kosovo (de mayoría étnica albanesa) declaraba unilateralmente su independencia. Al día siguiente, Francia, Reino Unido y Estados Unidos manifestaban su reconocimiento oficial hacia el nuevo Estado. Días más tarde, llegaban los reconocimientos oficiales de Alemania, Italia, Dinamarca, Luxemburgo, Bélgica, Polonia, Austria, Irlanda, Suecia, Holanda, Finlandia, Canadá, Japón, Malta, Portugal, y del resto de la Unión Europea, a excepción de Chipre, España, Grecia y Rumanía.

La UE de la democracia, la libertad y los Derechos Humanos comenzaba a aplicar las mismas tesis maquiavélicas que habían distinguido durante las décadas anteriores la actuación de los Estados Unidos en la escena internacional. No importaban los medios, sino los fines. No importaban los aliados, sino los objetivos.

En aquel momento, no hubo el menor inconveniente a la hora de que Occidente se aliara con los terroristas de la UCK albano–kosovar, con tal de reducir a la mínima expresión la presencia de Serbia en la región de los Balcanes. Posteriormente, la UE y EEUU tampoco pusieron reparos a la hora de sumar fuerzas con los yihadistas locales de Libia y Siria para derrocar a Muamar al Gadafi y a Bachar Al–Assad, respectivamente; como tampoco han ocultado su apoyo a los neonazis ucranianos de Svoboda y Sector de Derechas para que éstos consiguieran apartar del poder al legítimo presidente del país, Víctor Yanukóvich.

El salvoconducto que permite a la UE y a EEUU mantener estas alianzas con terroristas, yihadistas y neonazis sin que las poblaciones europea y norteamericana se indignen con sus gobernantes, es la casi ilimitada capacidad de los poderes políticos y económicos para crear opinión, a través de medios de comunicación que, por sus compromisos publicitarios públicos y privados, sólo están en disposición de ofrecer a sus lectores y espectadores la cara políticamente correcta de la moneda.

Con estos precedentes, y con otros como las invasiones militares ilegales de los Estados Unidos y sus aliados europeos sobre Afganistán e Iraq, resulta ciertamente cínico que la UE y los EEUU se rasguen las vestiduras ante el referéndum de autodeterminación en Crimea.

Son los signos de unos tiempos en los que las personas que realizan una apuesta vital por mostrar la verdad documentada son repudiados, confinados y perseguidos por la ley (Julian Assange o Edward Snowden pueden dar fe de ello), mientras muchos sociópatas, embusteros, corruptos, criminales de guerra y manipuladores de masas continúan ejerciendo el poder político y económico en países que se llaman democráticos y amantes de las libertades.

 

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One Comment to “Crimea: sin memoria, sin vergüenza”

  1. Alberto dice:

    Esta es la cruda realidad que en los medios de comunicación públicos y en los pertenecientes a grandes corporaciones no nos cuentan.

    Encima tenemos que tragarnos que vivimos en libertad, en un país democrático donde impera el bien común. ¿Alguien se cree ese cuento a día de hoy?