CRÓNICA DE ARAGÓN, las razones de un adiós

30. junio 2017 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

En nuestro primer editorial, hace ya ocho años y cuatro meses, aseguramos que no habíamos nacido para hablar de nosotros mismos, y por extensión, para salvaguardar nuestros propios intereses. CRÓNICA DE ARAGÓN vio la luz por primera vez un frío 17 de febrero de 2009, con la esperanza de convertirse en una herramienta útil al servicio de la ciudadanía.

Nuestras fidelidades no se orientaban hacia ningún partido ni tampoco hacia ningún poder económico, sino hacia el pueblo soberano de este país, y hacia la Humanidad en su conjunto. Por eso, para nosotros y nosotras siempre tuvo más importancia una información sobre la hambruna en Somalia o en Yemen, que una nota de prensa sobre el incremento anual de beneficios en Ibercaja.

Ese ha sido uno de los “errores” que nos ha llevado a la desaparición. Los niños famélicos de Somalia o de Yemen no tienen dinero para poner campañas publicitarias en CRÓNICA DE ARAGÓN. No obstante, si hoy volviéramos a nacer como periódico, volveríamos a cometer el mismo error.

Descartada, pues, la publicidad comercial, a un diario digital gratuito sólo le queda la esperanza de que las instituciones públicas consideren la pluralidad informativa y la independencia periodística como dos valores en sí mismos, orientando sus campañas publicitarias en consonancia con lo anterior.

Pero también ahí nos “equivocamos”. Los grandes siguen siendo los más beneficiados por un reparto opaco e interesado, mientras a los pequeños sólo se nos permite estar atentos, por si cae alguna migaja del mantel. Y en esto, los “viejos partidos” y los “nuevos partidos” se asemejan mucho más de lo que la ciudadanía podría sospechar.

Y queda “el Tercer Estado”, también conocido como “plebe” o “pueblo llano”, pagano de todas las crisis ajenas, aunque totalmente ajeno a la idea de que la prensa libre tiene pequeñas necesidades económicas, como por ejemplo, la de ofrecer una remuneración decente a quienes la hacen posible cada día.

En cualquier caso, hay que decir que la aventura del CRÓNICA DE ARAGÓN ha merecido la pena. La “valentía de llamar a las cosas por su nombre” (como ayer decía uno de nuestros más asiduos lectores) siempre merece la pena. Esperemos que el periodismo adoctrinado y autocensurado de todos esos medios que no se atreven con la sexta “W” de este oficio, la del “¿por qué?”, sea una moda pasajera.

Esperemos que nuestros miles de lectores y lectoras, a quienes tan agradecidos estamos por todos estos años de fidelidad, encuentren en otros medios lo que buscaban cada día en CRÓNICA DE ARAGÓN.

Y finalmente, esperemos que los miembros del equipo que han hecho posible este diario, tengan una vida plagada de éxitos personales y profesionales, con una mención especial para los dos que ya no están entre nosotros, Juan Perpiñá y José Lapuente, a quienes tanto echamos de menos.

Nuestro camino termina aquí, pero el periodismo libre, comprometido e independiente sigue, o al menos, debería seguir. Como dijo Pablo Neruda, “podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera”.

Muchísimas gracias y hasta siempre.

 

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