Crónicas de un país pobre

9. octubre 2012 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

La pasada semana se conoció que la pobreza inducida desde las altas esferas empresariales e institucionales había conducido hasta el suicidio a un trabajador español. El vigilante de seguridad sevillano J.R.L., de 53 años, casado y con dos hijos, decidió ahorcarse en un árbol después de que la empresa ESABE le adeudara todas las nóminas de 2012, según informa el sindicato UGT.

El triste e indignante episodio se parece a aquel otro en el que un farmacéutico jubilado griego llamado Dimitris Christoulas se quitaba la vida para no verse obligado a tener que rebuscar su comida entre los cubos de basura.

Seguramente, muchos calificarían como demagógico decir que los gobiernos español y griego tienen las manos manchadas de sangre por haber aprobado unos recortes presupuestarios y unas normativas antisociales que han conducido a dos trabajadores europeos (uno en activo y otro ya jubilado) hacia el suicidio. Sin embargo, lo que nadie debería cuestionar es que quienes forman parte del gobierno español y del gobierno griego tienen suficientes motivos como para no dormir tranquilos.

Mucho más si tenemos en cuenta que España y Grecia son, según los últimos cálculos del FMI, los dos países que peor evolución económica presentarán en 2013. En nuestro caso, en lugar del ligero crecimiento del 1,8% previsto hace un año, tendremos una contracción del –1,3%. Mientras tanto, Rajoy sigue repitiendo por todo el mundo la única frase que le han enseñado a decir: “estas son las únicas políticas posibles”.

Pues bien, esas “únicas políticas posibles” nos conducen a la ruina como país y a la destrucción de las expectativas de una vida digna para la mayoría de sus habitantes. Además, tienen la capacidad de dejar al descubierto las vergüenzas de nuestros gobernantes. Por ejemplo: si el pasado 10 de junio, y antes de volar a Gdansk para ver en directo el España–Italia de la Eurocopa 2012, Mariano Rajoy aseguró que el rescate financiero estaba solucionado y que por eso se iba tranquilo, ¿qué impide hoy que el crédito financiero fluya hacia la economía productiva para promover la creación de empleo? Por ejemplo: si el Gobierno no tiene inconveniente en incrementar el impuesto sobre el consumo ¿por qué no se gravan del mismo modo las transacciones financieras?

Todo parece indicar que el colosal fracaso de la política económica del gobierno de Rajoy (dirigida desde el Ministerio de Economía por un individuo llamado Luis de Guindos que era alto directivo de Lehman Brothers cuando la compañía quebró en 2008) pretende enjugarse con un hipotético rescate que acabará dando la puntilla a la economía española, a causa de las nuevas condiciones antisociales que traerá aparejadas.

Mientras todo esto ocurre, Cruz Roja ha comenzado ya a recaudar dinero en España para entregarlo al cada vez mayor porcentaje de españoles y españolas que viven bajo el umbral de la pobreza. Una situación que tiene unos culpables perfectamente definidos: el Gobierno de España y esa pléyade de grandes empresarios y banqueros de nuestro país que continúan instalados mentalmente en el caciquismo decimonónico.

 

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