Cuando el pueblo es “el enemigo”

22. febrero 2012 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

La casualidad hizo que CRÓNICA DE ARAGÓN no pudiera estar ayer con sus lectores y lectoras, debido a unas tareas de mantenimiento en el servidor de la web que le da soporte.

Esta circunstancia nos arrebató la posibilidad de comentar las inquietantes palabras del Jefe Superior de la Policía Nacional en la Comunidad Valenciana, Antonio Moreno, tras las brutales cargas policiales del pasado lunes contra los estudiantes valencianos.

La historia nos dice que toda dictadura reprime al pueblo sobre la que se establece. La actual Dictadura de los Mercados no es una excepción. Cuando las medidas tomadas no son del agrado del pueblo, se convierten automáticamente en antidemocráticas, por lo que requieren de unas fuerzas policiales dispuestas a reprimir el descontento colectivo.

No obstante, en algunas ocasiones las fuerzas policiales se desmarcan de los tiranos para colocarse del lado del pueblo al que han jurado proteger.

Cuando el pasado lunes, los periodistas preguntaron a Antonio Moreno por el número de agentes antidisturbios desplegados en Valencia para reprimir las protestas estudiantiles contra los recortes presupuestarios, y éste contestó que “no es prudente revelarle al enemigo cuáles son mis fuerzas”, dejó claro de qué parte se ha colocado el jefe que manda sobre la Policía Nacional de la Comunidad Valenciana.

Durante el día de ayer, decenas de análisis coincidieron en que la imagen de los policías españoles pegando a los estudiantes mientras éstos reivindican democracia (es decir, decisiones políticas constitucionales y acordes con el sentir mayoritario de la ciudadanía), es demasiado parecida a aquellas que se vivieron en nuestro país durante las postrimerías del franquismo.

En cualquier caso, si Antonio Moreno considera “el enemigo” a un grupo de estudiantes que queman contenedores de basura para reclamar, entre otras cosas, que los recortes neoliberales puestos en marcha por las Administraciones Públicas no supongan el apagado de la calefacción de sus aulas, ¿qué calificativo le otorgaría a quienes han saqueado el país durante los años de la burbuja inmobiliario–financiera, para sumirlo después en un marasmo de desempleo y desesperación colectiva? ¿Considera que esta actitud es más o menos merecedora de porrazos que cortar sin permiso el tráfico en una vía pública?

Seguramente, Antonio Moreno evadiría la respuesta alegando que él sólo es un profesional de la policía cuya labor no es hacer política. Sin embargo, cuando considera “enemigos” a los manifestantes valencianos, el Jefe Superior de la Policía Nacional en la Comunidad Valenciana está haciendo política, ya que como responsable de un instituto armado, se posiciona enfrente de quienes rechazan una serie de políticas económicas antidemocráticas que, lejos de acabar con la crisis, sólo están potenciando sus consecuencias.

Por todo ello, Antonio Moreno no sólo debería dimitir inmediatamente de su cargo, sino que tendría que ser expulsado de la Policía Nacional. Con su actitud militarista y antidemocrática, el Jefe Superior de la Policía Nacional en la Comunidad Valenciana ha demostrado encontrarse muy lejos de aquello para lo que la Constitución Española le otorga el privilegio de portar un arma, es decir, para “proteger el libre ejercicio de los derechos y libertades” y para “garantizar la seguridad ciudadana”.

A buen seguro que no le faltarían ofertas de trabajo en algunas compañías de seguridad privada. De paso, podría llevarse con él a quien un 29 de julio de 2008, y siendo ministro de Interior, puso a Antonio Moreno en el cargo que actualmente ocupa, es decir, a don Alfredo Pérez Rubalcaba.

 

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