Cuando la “no-casta” se convierte en “casta”

23. julio 2015 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

Conforme avanza la soberbia entre los dirigentes de Podemos, se incrementa también el rechazo que esta nueva formación genera entre sus potenciales votantes. De hecho, la soberbia es una de las notas características de “la casta”, ese concepto aclasista que con tanta fruición han utilizado y utilizan Pablo Iglesias y compañía.

Otro de los defectos de “la casta” es la incoherencia política por apego al sillón. Lo que ayer era blanco hoy es negro, de la misma forma que lo que ayer era apoyo de CHA e IU para que Podemos (y no el PP) ocupara la vicepresidencia primera de las Cortes de Aragón, hoy es negativa de Podemos a que CHA e IU puedan formar grupos parlamentarios propios en la Cámara. Y todo ello, adornado por el hecho de que en el Parlamento de Navarra, Podemos ha votado a favor de lo mismo que ha rechazado en Aragón, otorgándole allí grupo propio al PP (que cuenta con dos diputados) y negándoselo aquí a CHA (con esos mismos escaños).

El vicio de la incoherencia avanza también en el campo de las alianzas políticas de Podemos. La unidad popular ciudadana que Pablo Iglesias descarta para las próximas elecciones generales, se convierte en una coalición cupular entre Podemos, Iniciativa per Cataluña y Esquerra Unida i Alternativa (federación catalana de IU) para las autonómicas catalanas y para esas mismas elecciones generales.

Pero volviendo a la incomprensible pinza política que ayer construyeron Podemos, PP, PAR y Ciudadanos en las Cortes de Aragón, cabe señalar que el partido de Pablo Iglesias se ha sumado a la lógica perversa de una de las normas más antidemocráticas del Estado: la ley d’Hondt para la conversión de votos en escaños.

Pablo Echenique y el resto de sus diputados saben perfectamente que Podemos ha necesitado 9.682 votos para obtener cada uno de sus escaños, mientras que CHA ha necesitado 15.167 e Izquierda Unida, 27.936. Sin embargo, con un sistema proporcional puro de circunscripción única, en el que todos los escaños aragoneses valiesen aproximadamente 9.500 votos, tanto CHA como IU hubieran alcanzado las tres actas necesarias para constituir grupo parlamentario propio.

Los tacticismos políticos de “la casta” han comenzado ya a infectar a los cargos públicos de Podemos, tan solo cinco semanas después de haber ocupado sus escaños en el parlamento aragonés. Triste comienzo de legislatura, y decepcionantes primeros pasos de un partido que dice haber llegado a las instituciones para eliminar los vicios de la “vieja política”.

 

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