Cuando las verdades se dicen en el Parlamento

6. febrero 2013 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

Una de las causas del creciente desapego que siente la sociedad española hacia sus representantes políticos radica en el hecho de que la mayor parte de éstos no conocen la realidad de la calle. Incluso algunos practican una especie de prepotencia paternalista respecto a las opiniones de aquellos ciudadanos y ciudadanas que se atreven a señalar los fallos del sistema imperante, e incluso, a proponer alternativas para solucionarlos.

Uno de estos episodios ocurrió ayer en la Comisión de Economía del Congreso de los Diputados donde su presidente, el aragonés Santiago Lanzuela, se tomó la licencia de reprender a la portavoz de la Plataforma de Afectados por las Hipotecas, Ada Colau, después de que ésta llamara “criminal” al secretario general de la Asociación Española de la Banca, Javier Rodríguez Pellitero.

“Este señor es un criminal, y como tal deberían ustedes tratarlo; no es un experto. Los representantes de las entidades financieras españolas han causado este problema. Son esta misma gente la que ha causado el problema, la que ha arruinado la economía entera de este país, y a esta gente ustedes les siguen tratando de expertos”, afirmó Colau después de que Rodríguez Pellitero declarara ante la Comisión que “el sistema hipotecario español no es tan malo, al revés” y que “cumple sobradamente con los estándares comparables de otros sistemas europeos, y en algunos casos, los mejora”.

Efectivamente, el sistema hipotecario español es magnífico para la banca, que sabe que si eleva groseramente el valor de las viviendas a la hora de conceder las hipotecas para adquirirlas, y luego baja su valor por el estallido de la burbuja que ellos mismos han creado, la diferencia la seguirá debiendo el adquirente de por vida, a pesar de que el agujero sea sufragado por el Estado a costa de recortar dinero público en servicios esenciales como la Sanidad, la Educación, las pensiones, la dependencia o las prestaciones por desempleo.

Hay que ser una persona despreciable para hacer estas afirmaciones en sede parlamentaria, burlándose de un país en el que cada día se produce una media de nueve suicidios, la mayor parte de ellos, relacionados con una crisis producida por estos estúpidos encorbatados de palabra fina y semblante afable que después de destruir todos los equilibrios económicos del país para mayor gloria de su propia avaricia, tienen la desfachatez de acudir al Parlamento español a declarar que ellos no han hecho nada malo.

El desahucio forzoso de casi medio millón de familias desde que estalló la burbuja inmobiliario–financiera, avala las valientes palabras que ayer pronunció en el Congreso Ada Colau, aunque éstas no fueran compatibles con la extrema hipocresía de algunos dirigentes del Partido Popular, que se rasgan las vestiduras en defensa de la “familia” para luego dejar sin hogar y a los pies de los caballos bancarios a casi medio millón de “familias”.

No pudo estar más acertada Colau cuando afirmó que “decir que la legislación española es estupenda cuando hay personas que se están quitando la vida por una ley injusta es absolutamente criminal”. Tampoco le faltó razón cuando aseguró que “los Derechos Humanos no se negocian, no son negociables”. Quizá a muchos de los estúpidos encorbatados de palabra fina y semblante afable que pululan por las cúpulas bancarias de España no les hayan explicado jamás que el derecho a la vivienda es un derecho constitucional en España (art. 47) y un derecho humano universal (art. 25 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos). Seguramente tampoco conocen que incluso Naciones Unidas ha advertido de que los mercados financieros están devaluando en todo el mundo el derecho a disfrutar de una vivienda digna, y que la lógica de la financiación no ha aportado soluciones en este campo para los más pobres.

 

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One Comment to “Cuando las verdades se dicen en el Parlamento”

  1. Armando dice:

    ESTE EDITORIAL ES OBVIO; no reconocerlo es ser un inepto.