Cuba–EEUU: nueva etapa, viejo conflicto

21. marzo 2016 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

La primera visita de un presidente norteamericano a Cuba en 88 años ha suscitado una gran expectación política y mediática. Atrás queda una época en la que los Estados Unidos pensaban que el gobierno cubano era la mayor aberración imaginable, mientras prestaban cobertura y asesoramiento a personajes como Somoza en Nicaragua, Pinochet en Chile, Videla en Argentina, Stroessner en Paraguay, Ríos Montt en Guatemala o Bordaberry en Uruguay.

Desde este punto de vista, la rectificación de EEUU en su política hacia Cuba supone una clara derrota para Washington, ya que mientras iban desapareciendo todas las dictaduras fascistas latinoamericanas que la Casa Blanca apoyó durante la segunda mitad del siglo XX, el sistema político cubano permanece en pie, a pesar de las deficiencias electorales y de los tics autoritarios que le achacan sus detractores.

De hecho, no existe ya ninguna razón para que Estados Unidos mantenga su embargo y su hostilidad hacia Cuba, si tenemos en cuenta las afinidades de Washington con dictaduras como Marruecos, Arabia Saudí, Bahrein, Qatar o Emiratos Árabes Unidos; o incluso sus complicidades político-económicas con China y otras dictaduras del sudeste asiático, especializadas en ofrecer a los inversores el goloso atractivo de la explotación laboral extrema.

Podríamos recordar también las excelentes relaciones existentes entre EEUU y otros países donde la democracia formal coexiste con el desprecio de las autoridades hacia los Derechos Humanos. México, Honduras, Turquía, Kosovo o Hungría forman parte de este grupo.

Más allá de hipocresías institucionales, la distensión unilateral de EEUU hacia Cuba tiene un doble propósito. Desde un punto de vista puramente económico, se trata de captar un nuevo mercado de 11 millones de consumidores, situado a sólo 160 kilómetros de las costas de Florida. Desde el punto de vista político, una vez fracasada la estrategia del palo para acabar con la Cuba comunista, es el momento de exhibir la zanahoria. Washington intenta ahora colonizar culturalmente al pueblo cubano para que la transición económica hacia el neoliberalismo se produzca luego de forma natural.

Es la misma táctica que los norteamericanos han aplicado con éxito en el Este y en el Oeste de Europa, aunque en este caso podría verse malograda por factores autóctonos como el alto grado de concienciación política del pueblo cubano, o los éxitos tangibles del país en materia social, que han elevado a Cuba hasta el puesto número 67 del Índice de Desarrollo Humano de la ONU, por delante de otros Estados como Costa Rica (nº 69), Turquía (nº 72), México (nº 74), China (nº 90) o Colombia (nº 97).

 

Tags: , , , ,

Comentarios cerrados