De gilipollas y bacterias de la putrefacción

11. abril 2011 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

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Algunos gurús del periodismo “oficial” de este país (como los que el pasado viernes se reunieron en Pamplona para reivindicar, entre otras cosas, que este oficio se convierta en una profesión titulada) deberían exigir a los directores de medios “respetables” como el diario El Mundo, que apartasen de sus filas a ciertos gilipollas integrales, cuyo nombre no debe mencionarse, ya que sus beneficios económicos dependen de la polémica que generan sus execrables escritos.

 

Quizá al licenciado en Ciencias de la Información Pedro J. Ramírez no le enseñaron en la Facultad los límites de la libertad de expresión (sobre todo, en cuanto a la apología de delitos y al menosprecio hacia las víctimas), ni tampoco el compromiso social y profesional que encierra el ejercicio del periodismo, se esté en posesión o no del dichoso título.

 

Los males que aquejan hoy a esta profesión no están relacionados con la presencia en ella de periodistas carentes de un título universitario que la propia Constitución Española ignora como requisito imprescindible (al afirmar en su artículo 20 que todos los ciudadanos y ciudadanas tienen derecho “a comunicar y recibir información veraz por cualquier medio de difusión”), sino con la precariedad laboral, con la reducción de plantillas, y con la anteposición de criterios empresariales sobre las conductas profesionales que deberían regir el ejercicio del periodismo.

 

En este caldo de cultivo, no es extraño que proliferen ciertas bacterias de la putrefacción, como las que se erigen en defensoras de asesinos machistas desde las columnas de prestigiosos medios de comunicación.

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One Comment to “De gilipollas y bacterias de la putrefacción”

  1. Marisa dice:

    ¡Más claro, ni el agua! Así me gusta.