Decepción en el Mercadillo

9. enero 2017 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

Los comerciantes del Mercadillo Navideño de Zaragoza se quejan de que los resultados económicos obtenidos han sido francamente decepcionantes. Algunos llegan a hablar de una caída de ventas del 20% respecto al año pasado, y de un balance final de pérdidas, tras cuarenta días de presencia en la plaza del Pilar.

El fracaso de esta campaña navideña se ha extendido también a multitud de pequeños comercios de la ciudad, que a pesar de las expectativas, han detectado una notable caída de ventas respecto a años anteriores.

Podría decirse, pues, que las consecuencias del “austeridazo” ya están aquí, con la precariedad laboral y salarial como principal responsable del descenso de ventas registrado. Y es que, por mucho que mienta el régimen de Rajoy, donde antes había un trabajador o trabajadora con un salario digno repartido en 14 pagas anuales, ahora hay 2 ó 3 operarios con un sueldo de subsistencia en el que se incluyen las pagas extras prorrateadas.

En algunos casos, ni siquiera existen esos 2 ó 3 trabajadores precarios, ya que el puesto de trabajo digno de antaño ha sido sustituido por una grabación telefónica, por un cajero automático o por un brazo robótico.

En estas circunstancias, es normal que la clase trabajadora (inmensamente mayoritaria desde el punto de vista numérico) atienda pagos básicos con sus raquíticos salarios, en lugar de dedicarlos a la compra de productos artesanales en un mercadillo navideño.

Además, hay que tener en cuenta que los mismos poderes políticos y económicos que promueven la precariedad salarial, amparan y tutelan la competencia desleal de las grandes superficies sobre los pequeños establecimientos comerciales. Los inmensos embotellamientos que ha sufrido Puerto Venecia durante algunas jornadas de estas fiestas navideñas indican un nuevo comportamiento social que podría resumirse en la máxima “pasear por la plaza del Pilar para captar el espíritu navideño, pero comprar en Puerto Venecia porque sólo allí están los precios que puedo permitirme pagar”.

Así las cosas, la derecha rampante podrá contar a los pequeños comerciantes que la culpa de su fracaso la tienen los populismos, los ayuntamientos del cambio, los yihadistas o los anticiclones ordenados por Manuela Carmena; pero lo único cierto es que son las políticas económicas neoliberales las que perjudican tanto a vendedores como a compradores, en una espiral destructiva dispuesta a llevarse por delante cualquier equilibrio que se oponga a la maximización de los beneficios de los grandes inversores, a costa de lo que sea.

 

Tags: , , , , , , , ,

Comentarios cerrados