Defender el comercio de proximidad, defender la democracia

14. marzo 2016 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

Quizá no sea perceptible a simple vista, pero existe una clara relación entre defender el comercio de proximidad y defender la democracia. Cuanto mayor es una empresa, más capacidad tiene para imponer sus criterios corporativos sobre el interés general que deben salvaguardar los representantes políticos democráticamente elegidos.

En una economía como la española, donde el sector Servicios representa aproximadamente el 75% del PIB, hay una gran diferencia entre hacer unas políticas que dejan el mundo del comercio en las manos de unos pocos gigantes multinacionales, y optar por otro modelo que reparta la tarta de los beneficios entre millones de pequeños comercios de proximidad.

El Ayuntamiento de Zaragoza se va a enfrentar hoy a este dilema. En un Pleno convocado a instancia del Partido Popular, los grupos municipales se posicionarán a favor o en contra de que el Consistorio apoye determinadas inversiones privadas, entre las que destaca la recalificación como comerciales de los suelos que la empresa Pikolín posee en la carretera de Logroño, con el fin de que pueda instalarse allí una nueva gran superficie llamada TorreVillage.

Siendo Zaragoza la capital española con más metros cuadrados de grandes superficies comerciales por habitante, y habiendo fracasado algunas de ellas precisamente a causa de la proliferación de este modelo, pocos argumentos pueden servir para que los neoliberales sean conscientes de la naturaleza dogmática de sus planteamientos.

Así las cosas, la única duda que queda por despejar es al lado de quién se posicionarán los cuatro grupos de la oposición municipal (PP, PSOE, Ciudadanos y CHA), una vez que Zaragoza En Común (ZeC) ya se ha reafirmado en su negativa a autorizar la instalación de nuevos centros comerciales en la ciudad. El precedente del Pleno celebrado el pasado 27 de noviembre no resulta demasiado esperanzador para quienes apoyan la idea de que el poder económico debe estar lo más repartido posible. En esa ocasión, sólo ZeC apostó por una moratoria sobre grandes superficies, cosechando los votos en contra de PP, PSOE y Ciudadanos, y la abstención de CHA.

Si esta tarde PSOE y CHA no son capaces de posicionarse al lado del pequeño comercio de proximidad, frente al modelo depredador e inhumano de las grandes superficies, habrán demostrado su incapacidad para construir una nueva realidad desde la izquierda para la capital aragonesa. La movilidad sostenible, la redistribución de la riqueza y la conservación del medio ambiente deberán esperar mejor ocasión.

 

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