Democracias de cartón piedra

26. octubre 2016 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

Uno de los argumentos más utilizados por el nuevo partido único PPsoe para descalificar las aspiraciones independentistas de Cataluña es que la democracia no puede separarse del marco constitucional en el que se ejerce, y que por ello, es imposible celebrar un referéndum cuyo resultado pudiera romper ese marco constitucional sagrado.

Sin embargo, los políticos que ofrecen este razonamiento son los que más infringen el marco constitucional, y no sólo en España sino también en otros países europeos de mayor trayectoria democrática que el nuestro. Un artículo publicado en eldiario.es acaba de dar a conocer el caso de Kerem Schamberger, un joven alemán que no ha podido ser contratado como profesor de la Universidad Ludwig Maximilian porque los servicios secretos del país vetan su contratación.

Su delito: ser militante del Partido Comunista Alemán (DKP), y además, portavoz de esta formación en la ciudad de Múnich. Se dan las circunstancias de que el DKP es legal desde su fundación en Alemania Occidental en el año 1968, y de que los principios de igualdad ante la ley, de libertad ideológica, y de libre elección de oficio, vienen recogidos en la Ley Fundamental de Alemania (artículos 3, 4 y 12, respectivamente).

Pero, por si alguien pensaba que estas cacicadas sólo ocurren en países atrasados como Alemania, cabe recordar que también en la avanzada España hemos vivido episodios similares. De hecho, España es el único país de la UE que hasta el momento ha reconocido en documento oficial haber discriminado a alguien por razones ideológicas. En noviembre de 2015, el Ministerio de la Presidencia regentado por Soraya Sáenz de Santamaría, afirmaba por escrito que “el señor García Sinde ha demostrado una continuada participación en organizaciones y grupos cuyos ideales defienden una estrategia revolucionaria: de clase, anticapitalista e internacionalista”, y que, “si bien esta participación es lícita, se considera discordante con la protección de la información clasificada que el Ministerio de Defensa español le cede a la industria para sus desarrollos armamentísticos”.

De esta manera, el Gobierno de Rajoy apoyaba el veto de los servicios secretos españoles contra Xaquín García Sinde, un trabajador y sindicalista de Navantia Ferrol, militante de IU, para impedirle realizar su labor en la parte militar de los astilleros.

Esa es la democracia de cartón piedra que los neoliberales están construyendo para todos aquellos y aquellas que deseen creer en ella: un lugar donde no sólo se incumplen los artículos constitucionales que hablan de la progresividad fiscal, del derecho a un trabajo suficientemente remunerado, de la redistribución de la riqueza, de la protección de la salud con todos los medios necesarios, del derecho a una vivienda digna, de las pensiones suficientemente actualizadas, o de la subordinación de toda la riqueza del país al interés general, sino que también se infringen los que establecen la igualdad ante la ley y las libertades fundamentales.

 

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