Desahucios y desigualdades

14. octubre 2015 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

Ayer, mientras buena parte de la población española se dedicaba a opinar sobre los delirios escatológicos de determinados personajes públicos; ayer, mientras las redes sociales clamaban venganza contra quienes –en su opinión– habían mancillado el Día de la Fiesta Nacional y la figura de la virgen del Pilar; ayer, mientras algunos ignorantes catetos se atrevían a negar el genocidio cometido por los españoles contra los indígenas americanos (genocidio documentado, por ejemplo, en el Discurso de Adviento que Fray Antonio de Montesinos dirigió a los conquistadores en 1511, y que decía, entre otras cosas, que “todos estáis en pecado mortal y en él vivís y morís, por la crueldad y tiranía que usáis con estas inocentes gentes. Decid, ¿con qué derecho y con qué justicia tenéis en tan cruel y horrible servidumbre a estos indios? ¿Con qué autoridad habéis hecho tan detestables guerras a estas gentes, que estaban en sus tierras mansas y pacíficas, donde tan infinitas de ellas, con muertes y estragos nunca oídos habéis consumido?”); ayer, decimos, llegaba la noticia de que entre abril y junio de 2015 se habían producido en España 18.739 desahucios inmobiliarios.

Cada 7 minutos de ese trimestre, una familia se quedaba sin vivienda en la sagrada, trascendente, indivisible, grande y libre España, sin que a ningún patriota de banderita le importase lo más mínimo.

El dato desmentía la tan cacareada moratoria antidesahucios del régimen de Rajoy, y traía a colación dos normas que hubieran impedido este escenario. La primera de ellas es la Iniciativa Legislativa Popular presentada en 2013 por la Plataforma Antidesahucios con el aval de 1,4 millones de firmas, y que la mayoría absoluta del PP tiró a la papelera del Congreso. La segunda es el decreto-ley antidesahucios aprobado también en 2013 por el gobierno andaluz PSOE-IU, y posteriormente suspendido y anulado por el Tribunal Constitucional.

El resultado es obvio: los intereses de los bancos españoles por encima de los intereses de los españoles, un buen reto ideológico para los patriotas de banderita y desfile militar.

Ayer, mientras en este país de cabreros se hablaba de otras cosas, llegaba también la noticia de que las desigualdades económicas a nivel mundial habían llegado a tal punto que, por primera vez en la historia reciente, el 1% más rico de los seres humanos posee el mismo patrimonio que el 99% restante. Según el último informe de Crédit Suisse, esta brecha entre los ultrarricos y el resto de la población, se ha incrementado desde el inicio de la crisis mundial de 2008, lo que viene a confirmar que los causantes de la crisis son los mayores beneficiarios de la misma, gracias a los gobiernos títeres que legislan a su medida.

Y ahora,… que el lumpen de este país (cada vez más abundante, por cierto), se dedique a seguir defendiendo banderitas y deidades. De los temas importantes, de esos que determinan la calidad de vida de las personas, ya se seguirán encargando los grandes poderes económicos y sus negreros gubernativos.

 

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