Desatino nuclear

4. julio 2012 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

El Gobierno del Partido Popular acaba de echar por tierra la Orden del anterior Ejecutivo socialista por la que la central nuclear de Garoña debía cerrar sus puertas definitivamente el 6 de julio de 2013. La instalación energética burgalesa podrá permanecer abierta hasta 2019, si es que antes de esta fecha el Gobierno no concede una nueva prórroga.

Tras el impacto mediático que supuso el desastre de Fukushima, las cosas han ocurrido tal como preveíamos hace más de un año en este mismo espacio: en cuanto los focos informativos se apartaran de la central japonesa, la derecha europea y mundial renovaría su apuesta por la energía menos renovable y más peligrosa que el mundo ha conocido.

Con total probabilidad, en la cabeza de los gobernantes del Partido Popular sólo cabe la hipótesis de que, en circunstancias normales, la central de Garoña es segura. Pero,… ¿quién se hará responsable de la decisión que ayer publicó el BOE si circunstancias excepcionales provocan en Garoña una catástrofe nuclear similar a la de Fukushima? ¿Será Mariano Rajoy? ¿Quizá José Manuel Soria? ¿Algún subsecretario?

Paradójicamente, aquellos en cuya ideología sólo caben cifras macroeconómicas ignoran el dato de que el ser humano es incapaz de costear los daños producidos por un desastre nuclear de grandes dimensiones.

Al menos, nos queda el consuelo de saber que en la zona donde se ubica Garoña hay pocas probabilidades de que se produzca un terremoto; tan pocas como en Lorca.

 

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