Desvergüenza sindical

16. diciembre 2014 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

Cuando faltan poco más de cinco meses para las elecciones autonómicas y municipales, y algo menos de un año para las generales, el régimen de Rajoy necesitaba comprar una foto que representase la paz con los sindicatos mayoritarios. La situación recuerda demasiado a la que se produjo el 2 de febrero de 2011, a propósito de la firma del llamado Acuerdo Social y Económico para el crecimiento, el empleo y la garantía de las pensiones.

En aquel momento, habían transcurrido cinco meses desde la Huelga General contra la reforma laboral de Zapatero-no-os-fallaré, faltaban menos de cuatro para las autonómicas y municipales, y poco más de nueve para las generales. La edad de jubilación estaba en los 65 años, el periodo de cálculo de la pensión en 15, la tasa de desempleo en el 21,29% (4.910.200 parados) y los niveles de precariedad laboral no eran tan alarmantes como ahora, cuando la edad de jubilación camina hacia los 67 años, el periodo de cálculo de la pensión hacia los 25, y la tasa de desempleo se eleva hasta el 23,67% (5.427.700 parados).

Hoy, como entonces, los sindicatos UGT y CCOO han decidido abaratar su caché para aparecer en una foto preelectoral, que viene acompañada por la firma de un pacto de aquelarre pomposamente denominado Acuerdo sobre el programa extraordinario de activación para el empleo, en virtud del cual se va a repartir una limosna de 426 euros mensuales durante seis meses a aquellos desempleados que cumplan todos estos requisitos: 1) haber trabajado en el pasado, 2) buscar activamente empleo en el presente, 3) haber agotado todas las prestaciones a las que pudiera tener derecho, 4) tener responsabilidades familiares, 5) carecer de otras rentas, 6) no estar cobrando otras ayudas de ámbito autonómico o local, 7) figurar como demandante de empleo el 1 de diciembre de 2014, habiendo permanecido en esa situación durante al menos 12 de los 18 meses anteriores a la solicitud (excepto empleos temporales inferiores a tres meses de duración), y 8 ) suscribir un compromiso de participar en un programa de formación y búsqueda activa de empleo, que incluye la renuncia a rechazar cualquier “oferta adecuada” de trabajo.

Ignacio Fernández Toxo, que todavía ejerce como secretario general de CCOO, retrató la firma de ayer con una brillante metáfora agraria: “después de años de sequía, es cuando más se valora la lluvia”. Sin embargo, en la antesala de un año electoral y después de dos Huelgas Generales perfectamente inútiles contra el régimen de Rajoy, UGT y CCOO deberían haber exigido mayores contrapartidas antes de posar junto a los representantes de la clase social que se ha enriquecido durante la crisis, y del Gobierno que ha cumplido y hecho cumplir todos los deseos de ésta. Unos sindicatos de clase hubieran exigido, por ejemplo, la derogación de la reforma laboral y la inmediata puesta en marcha de medidas de fiscalidad progresiva como la bajada del IVA y la subida paralela de los impuestos directos a las rentas más altas. Pero está claro que UGT y CCOO ya no lo son.

Méndez y Toxo han optado una vez más por la desvergüenza sindical que supone ser copartícipes de un modelo político y económico cada vez más injusto, antisocial, autoritario y elitista. Y todo a cambio de treinta monedas de plata, más el interés legal del dinero. Habrá quien piense que los sindicatos mayoritarios han conseguido en este envite todo lo que era posible conseguir para la clase trabajadora; lo malo es que la clase empresarial lleva años aprovechando la crisis para conseguir lo que hace poco parecía imposible. De ahí la creciente desigualdad social.

 

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