Dignidad y presuntas prevaricaciones

27. mayo 2016 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

Una nueva edición de las Marchas de la Dignidad tendrá lugar mañana en todo el país, mientras sobrevuela la noticia sobre la posible imputación de la exdelegada del Gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes, a causa de su dudosa actuación durante las Marchas de 2014.

Los sucesos que tuvieron lugar al final de aquella movilización (una de las más multitudinarias de las que se han celebrado en España durante las últimas décadas), dejan tras de sí la sospecha de que algún aparato del Estado pudo estar detrás de los desórdenes públicos que pusieron punto final a una jornada democrática, pacífica y memorable.

Las reivindicaciones que aquel día se plantearon atacaban la línea de flotación de las políticas neoliberales del gobierno del PP, ya que millones de voces se levantaban para pedir “Pan, techo y dignidad” en un país cuya Constitución ya garantiza estos tres conceptos, aunque sin ningún efecto práctico. Por eso, el régimen de Rajoy era el primer interesado en que estas reivindicaciones fueran ocultadas bajo un manto de violencia callejera.

El juez tendrá que determinar si fueron o no policías infiltrados los que provocaron los disturbios antes de que la movilización se disolviera (como sostiene la acusación), pero lo que está claro es que si todas las actuaciones policiales que tuvieron lugar al final de aquella jornada son de la misma calaña que aquellas que condujeron a la detención, encarcelamiento y procesamiento de una manifestante pacífica como Raquel Tenías (para la que la Fiscalía pide cuatro años de cárcel por unos desórdenes públicos que sólo existieron en la cabeza del antidisturbios que la acusa), hay muchas posibilidades de que Cristina Cifuentes y el resto de los mandos políticos y policiales denunciados, sean finalmente condenados.

 

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