Economía de casino, segunda parte

6. agosto 2014 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

Durante los primeros compases de la crisis económica internacional, y ante la consternación institucional que generó el suceso, algunos gobernantes como el entonces presidente francés Nicolás Sarkozy apostaron por “refundar el capitalismo” para evitar que en el futuro la economía financiera volviera a estar en situación de aniquilar la economía productiva, y con ella, el bienestar del conjunto de la ciudadanía.

Sin embargo, seis años después, da la impresión de que nada hemos aprendido de nuestros errores en el pasado.

A la economía financiera de casino que nació tras las desrregulaciones masivas emprendidas por los gobiernos de Reagan y Thatcher, y que murió un 15 de septiembre de 2008 con la quiebra de Lehman Brothers, le ha sucedido otra economía financiera de casino que ha incorporado como nuevas fichas a los servicios públicos esenciales y a los derechos sociales y laborales consolidados.

Mientras tanto, siguen pergeñándose artificios financieros destinados a captar capitales improductivos para incorporarlos al circo de la especulación, desde la confianza que proporcionan las redes estatales de rescate para el caso de que el especulador caiga al vacío empujado por su propia temeridad.

Si ayer fueron las participaciones preferentes, hoy son los “cocos” (sobre los cuales, las autoridades de la UE ya han lanzado una advertencia); si ayer fueron los rescates a las entidades financieras que especularon con el ladrillazo, hoy son los rescates públicos a las autopistas privadas que algunos construyeron sin el menor atisbo de racionalidad.

Y en la mente del pequeño empresario o del pequeño comerciante que se ve obligado a cerrar su negocio por el descenso del consumo al que las políticas neoliberales del PP y del PSOE nos han conducido, siempre la misma pregunta sin respuesta: “¿Por qué a los grandes especuladores que fracasan los rescata el Gobierno con dinero público, y a mí no me rescata nadie?”.

 

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