El 15M, dos años después

15. mayo 2013 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

No es fácil ser profeta en tierra propia, ni tampoco lo es ser indignado en España. El carácter acomodaticio, sumiso, manso y obediente de las gentes de este país no es el mejor caldo de cultivo para quienes están dispuestos a exigir en la calle justicia social y dignidad democrática. No en vano, España es el único país europeo que no supo vencer a los totalitarismos del siglo XX, ya que el franquismo murió en la cama para reencarnarse a continuación en el modelo neocaciquil que padecemos actualmente.

Tanto los derechos laborales arrancados a la patronal durante décadas como los derechos sociales pactados en la Constitución de 1978, están siendo barridos por los poderes económicos y políticos mientras se engaña a la población diciéndole que ese “sacrificio” es necesario para alcanzar la recuperación económica. Un argumento falaz y endeble que oculta que la actual catástrofe social está directamente emparentada con las deslocalizaciones masivas de empresas hacia los paraísos de la semiesclavitud, con los desmanes inmobiliario–financieros de la era del ladrillo, con la fiscalidad regresiva de este país, y con la eliminación permanente de puestos de trabajo a causa de la incorporación antisocial de las nuevas tecnologías al ámbito laboral.

En este contexto económico y geográfico surgió hace dos años un grito de indignación que fue secundado por muchas menos voces de las que deberían haberlo secundado. Un movimiento social situado muy por encima de las escaramuzas bipartidistas a las que tanto nos han acostumbrado los dirigentillos del PP y del PSOE. Un movimiento social que hablaba de la realidad de la calle, de la situación de las personas, y que además, ofrecía experiencias innovadoras de democracia avanzada.

Hoy el 15M cumple dos años de existencia, y sin embargo, cuando los ataques institucionales al Estado del Bienestar son mucho más vehementes que en mayo de 2011, el protagonismo de este movimiento social retrocede. Hoy en día no hay acampadas indefinidas, ni manifestaciones multitudinarias, ni ruedas de prensa semanales.

Los dueños del cortijo “España” han dado orden a sus caporales de que controlen al rebaño a golpe de violencia policial y de sanción administrativa. Y el rebaño, ancestralmente temeroso, no ha necesitado más argumentos para amedrentarse.

Dentro de unas décadas podremos contar a nuestros nietos que la pobreza en la que viven comenzó un 12 de mayo de 2010 porque desde aquel día no supimos ni quisimos hacer frente a quienes nos robaban la justicia social y la dignidad democrática mientras nos escracheaban desde sus escaños con un sonoro “¡Que se jodan!”.

 

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