El acta de defunción de una Europa inviable

7. mayo 2012 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

El pueblo francés y el pueblo griego comenzaron a escribir ayer el acta de defunción de una Europa que ha demostrado ser inviable: la Europa de los recortes presupuestarios, la Europa de los Estados impotentes, la Europa de los escandalosos desequilibrios sociales y territoriales, la Europa de la destrucción del Estado del Bienestar, la Europa de las poblaciones esclavizadas por los poderes económicos, la Europa neoliberal, en una palabra.

Las urnas han dicho “no” a esta ideología depredadora de personas y recursos, apostando por un socialdemócrata en Francia y por las terceras opciones de voto en Grecia, ante el vergonzoso arrodillamiento de Sarkozy y de los socialistas y conservadores griegos ante el dios Mercado.

Ahora es el momento de la coherencia. François Hollande tiene el deber de responder a las expectativas que los franceses y francesas depositado en él. Una nueva decepción como las protagonizadas por Rodríguez Zapatero en España o por Yorgos Papandreu en Grecia condenaría al ostracismo a todos los partidos socialistas europeos.

La mentira neoliberal sobre la conveniencia de las políticas de austeridad ha fracasado; la verdad estadística sobre los innumerables perjuicios que éstas causan a la economía se ha abierto paso a golpe de despidos, recortes, desahucios y hachazos contra el Estado del Bienestar. Por ello, Hollande deberá decidir a partir de ahora si está del lado de la mentira ideológica o del lado de la verdad científica.

La otra firma en el acta de defunción del neoliberalismo europeo es la del pueblo griego, que en un admirable ejercicio de coherencia política, ha abandonado a los dos partidos mayoritarios que contribuyeron a poner en marcha las políticas antisociales decretadas por la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional.

Si las nuevas fuerzas políticas emergentes fueran capaces de arrinconar sus diferencias en otros campos para alcanzar un gran acuerdo en política económica, la Unión Europea y esa quimera monetaria llamada “euro” podrían comenzar a humanizarse.

En cualquier caso, una vez más se ha demostrado que el neoliberalismo es incompatible con la democracia y con el Estado del Bienestar. A partir de ahora sólo se podrá seguir construyendo en Europa de la mano de regímenes autoritarios (como antes lo hizo en el Chile de Pinochet, en la Argentina de Videla o en la China de Deng Xiaoping) o de regímenes ilegítimos, como los que ocultan a las urnas el verdadero programa que piensan desarrollar desde el poder.

De hecho, el Fondo Monetario Internacional ya ha avisado de que, gobierne quien gobierne en cualquier lugar, las recetas económicas neoliberales se deberán seguir aplicando: toda una declaración de principios a favor de su concepto de la democracia.

 

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