El adiós de Esperanza Aguirre

18. septiembre 2012 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

La dimisión de Esperanza Aguirre supone, sin duda, un gran alivio para la Comunidad de Madrid, ya que la ex presidenta era una de las políticas europeas que con más entusiasmo y fruición aplicaba en su territorio las equivocadas tesis del neoliberalismo.

Con Esperanza Aguirre se van también sus numerosas groserías captadas a micrófono abierto, así como su instinto autoritario en el ejercicio del poder.

De las primeras, siempre recordaremos su satisfacción por haberle quitado un puesto en Madrid “al hijoputa”, su cinismo a la hora de definirse como “pobre de pedir”, o su deseo de que fueran ejecutados al amanecer los arquitectos que diseñan edificios que no son de su agrado.

Del segundo, quedan en la memoria bravuconadas como que la ley antitabaco “evidentemente, se cambiará” para permitir fumar en los casinos de Eurovegas (algo que inmediatamente descartó la ministra de Sanidad, Ana Mato), así como la contrariedad que supuso para la lideresa la presencia de los medios de comunicación en el incendio forestal que se produjo recientemente en la localidad madrileña de Robledo de Chavela (¡Pero qué pelmazos!, si yo he dicho que no dijeran nada…”, dijo la presidenta), o su extralimitación institucional al encararse durante una protesta ciudadana contra una simpatizante de Ruiz–Gallardón.

Todo apunta a que las continuas discrepancias de Esperanza Aguirre respecto a la dirección nacional del PP, después de que la lideresa madrileña no fuera capaz de ganar a Rajoy el Congreso de Valencia en 2008, han precipitado la retirada de la presidenta. La última de ellas se produjo hace dos semanas a propósito de la excarcelación por motivos humanitarios del preso Uribetxebarria Bolinaga acordada por el régimen de Rajoy y duramente criticada por destacados dirigentes del ala dura del PP como Mayor Oreja o la propia Aguirre.

Sea como fuere, Esperanza Aguirre se va para siempre de la primera línea de la actividad política, en una decisión que no parece haber lamentado demasiado el presidente de su partido, que ha solventado la situación con un frío comunicado de prensa de solo 141 palabras. Por cierto, en él Rajoy afirma que las razones de Aguirre son exclusivamente “de carácter personal”, por lo que es seguro que también las hay de carácter político.

Sólo queda desear a Esperanza Aguirre lo mejor en el terreno de lo personal, y a los madrileños y madrileñas que la próxima vez que se convoquen elecciones autonómicas mediten un poco más durante la jornada de reflexión.

 

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