El BBVA o la política del miedo

9. febrero 2012 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

Resulta sumamente curioso que los analistas del BBVA se atrevan a pronosticar ahora un escenario dantesco para la economía española durante los próximos doce meses, cuando ellos mismos y sus colegas de otras entidades se enteraron del estallido de la burbuja inmobiliario–financiera en el momento en que los cascotes de la explosión alcanzaron sus lujosos despachos.

Por ello, el Informe Situación España que ayer presentó esta entidad bancaria debe ser identificado más como un patético intento de aterrorizar a la sociedad española, que como una aportación válida sobre nuestra realidad macroeconómica.

Afirmar que faltan más de doce meses para que nuestra economía deje de estar en situación de caída libre y que la tasa de desempleo alcanzará este año el 24,6%, siempre que no se aprueben de manera “rápida y decisiva” la reforma laboral y la reforma del sistema financiero, es algo así como decir que el cambio climático seguirá agravándose mientras no se rebajen las prestaciones por desempleo.

El “economista” jefe de BBVA Research, Rafael Domenech, explicó ayer una  peculiar versión del cuento de la lechera a quienes tuvieron la desdicha de tener que escucharle durante el acto de presentación del Informe: la reforma laboral (léase condiciones laborales más precarias y salarios más bajos) será un incentivo para que nuestras empresas crezcan; este crecimiento les hará ser más competitivas; y este incremento de la competitividad se traducirá en una mayor prosperidad para el país.

Una lástima que la realidad estropee este bello relato literario. La precariedad laboral que se avecina, unida a unos impuestos cada vez más regresivos, traerá consigo salarios de subsistencia que serán incapaces de reactivar la demanda interna, verdadero motor de nuestra economía.

Si además tenemos en cuenta que los avances tecnológicos implican que ya no hay puestos de trabajo para todos a ocho horas de jornada laboral, nos encontramos con el verdadero desenlace de las medidas propuestas ayer por los “economistas” del BBVA: a partir de 2013 unos pocos parados encontrarán infraempleos en empresas cuyos accionistas incrementarán exponencialmente sus beneficios, para luego atesorarlos en determinados paraísos fiscales, de modo que la Hacienda Pública cada vez verá menos “pasta”, por lo que el Estado deberá seguir recortando las inversiones y servicios que presta a la ciudadanía.

Para hacer que el tinglado funcione, sólo son necesarios otros dos elementos. En primer lugar, unos gobernantes dispuestos a traicionar a la población para cumplir todos los deseos de los ricos. Eso ya lo tenemos gracias al PSOE, al PP y a todos los partidos que no se enfrentan al dogma neoliberal que hoy domina la economía.

En segundo lugar, hace falta una ciudadanía consternada ante los “males mayores” que pueden acarrear la desobediencia al dios Mercado. Eso lo tendremos si nadie cuestiona patochadas como la publicada ayer por “los sabios” del BBVA. Al fin y al cabo, hace más de 2.000 años el poeta latino Horacio ya dijo que “quien vive temeroso, nunca será libre”.

 

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