El brillante discurso del rey

27. diciembre 2011 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

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Tal como afirmábamos en nuestro editorial del pasado 14 de diciembre (¿Por qué el rey afirma que vienen “tiempos muy duros”?), el único servicio que una Jefatura de Estado no elegida democráticamente (y por lo tanto, neutral) puede prestar a un Estado democrático es la de “intervenir públicamente en defensa de los contenidos de la Constitución Española cada vez que alguno de los tres poderes del Estado trate de incumplirlos”.

 

Eso fue, precisamente, lo que realizó la pasada Nochebuena el rey de España durante su habitual discurso a la nación. En el que es, posiblemente, el Mensaje de Navidad más comprometido de todos cuantos ha realizado, Juan Carlos I señaló que el único camino que conduce a la salida de la crisis es el de la “estabilidad y prosperidad en el marco de nuestra Constitución”, y de “un Estado de Bienestar necesario para mantener la indispensable cohesión social que la justicia distributiva reclama”.

 

Más allá de la paja versallesca que se encuentra presente en este tipo de alocuciones, Juan Carlos I tuvo la valentía de reconocer explícitamente que este país se mantiene en pie gracias a la solidaridad familiar que muchas personas ejercen hacia sus parientes más afectados por las dentelladas de la crisis.

 

Al decir esto, el Jefe del Estado está confirmando implícitamente que las instituciones de este país han fracasado en su función constitucional de mantener “un régimen público de Seguridad Social para todos los ciudadanos que garantice la asistencia y prestaciones sociales suficientes ante situaciones de necesidad, especialmente en caso de desempleo” (art. 41 de la Constitución Española).

 

De hecho, el monarca afirmó literalmente que “ciudadanos, instituciones y administraciones públicas debemos volcar nuestros mejores esfuerzos y energías en apoyo de los desempleados y de sus familias”. Todo lo contrario a la actuación de quienes, en el PSOE, en el PP o en CiU pretenden enjugar el déficit público dejando sin prestaciones de subsistencia a los parados y paradas de larga duración.

 

Más cuestionable es el fragmento del discurso en el que Juan Carlos I afirma que la crisis tiene “causas complejas” que “no son siempre fáciles de entender”, teniendo en cuenta que a estas alturas están ya perfectamente identificados los responsables de la crisis mundial, así como los de la crisis específicamente española, y los ideólogos ultraliberales que movieron a unos y a otros a atentar contra la sostenibilidad de la economía.

 

Sin embargo, el monarca acertó plenamente al enunciar algunas de las herramientas que este país necesita para salir de la situación económica en la que se encuentra, concretamente, “educación, trabajo, esfuerzo, iniciativa, compromiso, solidaridad”. Una receta desconocida por los sociópatas que por el momento gobiernan el planeta desde sus grandes centros financieros a golpe de inversión especulativa.

 

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