El cinismo del ectoplasma

5. abril 2013 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

“Lo importante, lo que no debemos perder de vista son las personas. Nuestro objetivo debe ser construir un mundo en el que todas las personas dispongan de las oportunidades para vivir una vida plena en condiciones de seguridad y dignidad”. A simple vista, podría parecer que este discurso ha sido pronunciado por cualquier portavoz del 15–M, de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, de las Mareas Ciudadanas o de cualquiera de los colectivos y entidades que luchan a diario contra la destrucción del Estado social fijado en nuestra Carta Magna.

Sin embargo, en un ejercicio de cinismo difícilmente comparable con cualquier otro precedente que se haya producido a lo largo de la historia, estas palabras fueron pronunciadas ayer en una reunión de la ONU por el mismo Mariano Rajoy que está empobreciendo a la clase media y a la clase trabajadora con sus recortes presupuestarios; por el mismo Mariano Rajoy que ha dejado en la estacada a más de dos millones de desempleados sin subsidio; por el mismo Mariano Rajoy que antepone los derechos crediticios de los bancos sobre el derecho constitucional a una vivienda digna que ampara a cualquier español; por el mismo Mariano Rajoy que ha supeditado el contenido social de la Constitución al pago de una deuda ilegítima acumulada por entidades financieras que hicieron de la especulación su bandera; por el mismo Mariano Rajoy que estrangula los servicios públicos esenciales que introducen criterios de igualdad en la sociedad, con vistas a una posterior privatización gozosa para inversionistas y ex cargos públicos; por el mismo Mariano Rajoy que ha reducido la Ayuda Oficial al Desarrollo española hasta un vergonzoso 0,15% en lugar del 0,7% comprometido.

El mismo Mariano Rajoy que hace dos días comparecía ante los periodistas en forma de plasma televisivo, ajeno y mayestático, adoptaba ayer la forma de fantasma (del latín phantasma, y este del griego φάντασμα, “persona envanecida y presuntuosa”) para engañar a la plana mayor de la ONU respecto a las intenciones de su gobierno en relación con las personas de este país y de otros países que se encuentran en situación de exclusión social.

En cuanto a las primeras, dejarán de ser ciudadanos y ciudadanas con derechos para convertirse en súbditos de algunas empresas que les pagarán salarios de miseria, mientras otras les desangran haciéndoles pagar hasta por sentarse en la butaca de una habitación hospitalaria.

El futuro será peor para las segundas tras los recortes en los programas de cooperación internacional de la marca España. A veces, diez euros más o diez euros menos marcan la frontera entre la vida y la muerte de un ser humano. Pero esto no importa demasiado a ningún cínico ectoplasma ni al coro de palmeros que suelen acompañarle en sus apariciones.

 

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