El comienzo de la alternativa

25. mayo 2015 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

En la época actual, los grandes cambios políticos suelen comenzar en los ámbitos urbanos, para luego ir trasladándose al resto. Desde este punto de vista, nuestro país inició ayer el camino de la alternativa hacia una nueva realidad institucional donde el neoliberalismo, la corrupción, el caciquismo y el autoritarismo (los cuatro jinetes del apocalipsis antidemocrático) se conviertan en un vestigio del pasado.

El acceso a las alcaldías de Madrid, Barcelona y Zaragoza por parte de Manuela Carmena, Ada Colau y Pedro Santisteve, respectivamente, indican que los procesos de convergencia electoral entre formaciones acostumbradas a luchar codo a codo frente a la barbarie neoliberal, son positivas incluso cuando en la materialización del todo se renuncia a los mejores componentes de las partes.

En este sentido, Aragón y el resto de España han dicho que el neoliberalismo no es el camino, por mucho que se le pretenda disfrazar de “único camino” y de “gestión eficiente”. De hecho, sólo una parte de la clase trabajadora (quizá la más gregaria y/o la más acomodada) se ha creído el cuento de la recuperación económica.

Aragón y el resto de España han dicho también que las estructuras partidarias procedentes de la época de la Transición ya no son capaces de representar la pluralidad de la sociedad de nuestro país. Y han dicho también que ningún partido debe desarrollar el 100% de su programa electoral o de su proyecto político en las grandes instituciones locales y autonómicas.

Comienza, pues, una época de diálogo, de pactos y de convergencias en la que cada formación política está obligada a actuar lejos de los sectarismos y de las posturas preconcebidas. Quienes mejor aborden esta nueva realidad, mejor colocados estarán de cara a las Elecciones Generales de noviembre. Lo peor que le podría ocurrir a España es que la alternativa necesaria se quedara en un simple cambio.

 

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