El concurso amañado de Auzsa

20. junio 2016 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

Todo el mundo sabe que en un Estado de Derecho los concursos públicos deben basarse en los principios de transparencia, concurrencia y neutralidad. Salvo contadas excepciones legales, las instituciones tienen prohibido adjudicar “a dedo” los servicios que contratan. Lo saben los ciudadanos, lo saben los estudiantes de Derecho y los juristas; lo saben los fiscales y hasta los jueces, aunque alguno lo olvide durante los periodos de excedencia en los que se dedica a la política.

En numerosas ocasiones hemos utilizado este mismo espacio editorial para criticar, por injusta y por ilegal, la decisión que tomó en 2013 el gobierno municipal de Juan Alberto Belloch, cuando adjudicó a Auzsa (antigua Tuzsa) el servicio de autobús urbano de Zaragoza, después de un concurso confeccionado a medida de esta empresa, y en detrimento de la cooperativa de trabajadores de la misma.

Tres años después, el Tribunal Superior de Justicia de Aragón (TSJA) da la razón a los trabajadores que en su día recurrieron esta actuación municipal. Belloch y su gobierno impusieron unas cláusulas que sólo podía cumplir Tuzsa, cláusulas que ahora han sido anuladas por el TSJA.

¿Y ahora qué, señor Belloch? ¿Cómo se valora este rapapolvo judicial desde su nuevo puesto en la judicatura aragonesa? Hasta ahora, el tema ha sido contencioso-administrativo, pero cabe recordar que en el Código Penal redactado por el señor Belloch durante su época de biministro felipista, hay un artículo, concretamente el 404, que establece la pena de siete a diez años de inhabilitación para cargo público “a la autoridad o funcionario público que, a sabiendas de su injusticia, dictare una resolución arbitraria en un asunto administrativo”.

En respuesta a este diario durante una rueda de prensa en la que se trataban las concesiones municipales, el exalcalde Belloch afirmó que “externalizar no es pecado”. Puede que no sea pecado, pero tiene toda la pinta de ser delito, si la externalización se realiza desde el favoritismo.

Es muy posible que Tuzsa-Auzsa recurra este fallo al Tribunal Supremo, con el propósito de que los años pasen sin una sentencia firme. Pero lo que es seguro es que, a fecha de hoy, el concurso del autobús urbano de Zaragoza está anulado, circunstancia que debería aprovechar el actual equipo de gobierno de Zaragoza En Común para demostrar su esencia municipalizadora de servicios públicos.

 

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