El ecumenismo social de Doña Sofía

9. mayo 2013 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

Las dos crisis económicas consecutivas que venimos sufriendo desde 2008 (la financiera y la de los recortes) se han popularizado tanto que prácticamente cualquiera se atreve a exponer en público sus soluciones y ocurrencias. La última que lo ha hecho ha sido la Reina Doña Sofía, que durante un acto de Cruz Roja celebrado ayer en Málaga, se atrevió a pedir “una acción coordinada y compartida por todos los sectores de nuestra sociedad”.

En este ejercicio de ecumenismo social, nuestra reina consorte olvidó que algunos “sectores de nuestra sociedad” ya sufren desde hace tres años los rigores de una crisis que no han generado, mientras los verdaderos culpables apenas han visto alterada su forma de vida. Apelar a “todos por igual” resulta, en este sentido, un enorme despropósito de nuestra monarquía. Muchos españoles llevan más de un año en lista de espera (con horribles dolores o incluso con riesgo vital) para ser sometidos a operaciones quirúrgicas que nunca llegan porque los gobiernos del PP han decidido recortar en personal sanitario y en quirófanos. Muchos españoles no pueden pagar la parte de su medicación que ahora se les exige, porque sus pensiones no permiten esos lujos. Muchos españoles en edad infantil no pueden seguir acudiendo a los comedores escolares porque nuestros gobernantes han recortado las becas. Muchos españoles han sido arrojados a la exclusión social porque el Estado incumple la función protectora que le encomienda el artículo 41 de esa Constitución que todavía no ha jurado el todavía marido de Doña Sofía.

Por todo ello, en lugar de realizar discursos vacíos y profundamente equivocados sobre esfuerzos compartidos y “acciones coordinadas”, Doña Sofía debería callar, o en su defecto, señalar con el dedo índice a los verdaderos culpables de estas crisis para, a continuación, instarles a cambiar de actitud. Es mucho pedir para una Bildelberg, pero el sueldo que le pagamos entre todos los españoles la obliga a implicarse en la solución de los problemas económicos que están a punto de enviar a este país al cesto del subdesarrollo.

Para empezar, Doña Sofía podría intentar convencer a esas señoronas de la alta sociedad con las que suele compartir a menudo mesa y mantel, de que los ricos en España deben cumplir la función social que la Constitución atribuye a “toda la riqueza del país, en sus distintas formas y sea cual fuere su titularidad” (art. 128). También podría instar a su yerno Urdangarín a devolver los presuntos importes que presuntamente ha cobrado por realizar presuntos trabajos presuntamente inexistentes para presuntas Administraciones Públicas.

 

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