El extraño caso de la regeneración democrática de la señora Rudi

17. julio 2014 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

Luisa Fernanda Rudi aprovechó ayer la primera jornada del Debate sobre el estado de la Comunidad Autónoma para introducir algunas propuestas encaminadas a eso que se ha dado en llamar “regeneración de la vida política”, o al menos, de lo que la derecha entiende por ese concepto.

Según la presidenta de Aragón, la regeneración de la vida política se consigue implantando listas abiertas (como las que ya existen para el Senado), limitando el aforamiento de los cargos públicos (una realidad que ha pasado inadvertida durante los más de 35 años de vigencia de la Constitución), recortando el tiempo para las campañas electorales y reduciendo el número de diputados que componen las Cortes de Aragón, y por añadidura, de eso que de forma populista se suele englobar en la categoría de “coches oficiales”.

Con ello, según dijo ayer Rudi, se conseguirá “restaurar la vigencia de un contrato social que se ha debilitado gravemente en los últimos años”.

La presidenta de Aragón es perfectamente libre para cerrar los ojos ante la realidad social, o incluso para pensar que la vida política aragonesa experimentará una regeneración formidable rebajando de 67 a 65 el número de diputados en las Cortes de Aragón, mínimo permitido por nuestro Estatuto de Autonomía.

Sin embargo, esta gestora de lo público debería saber que esa ruptura del “contrato social” de la que habla no se ha producido por el número de cargos públicos, ni por las listas cerradas, ni por la duración de las campañas electorales, sino por la puesta en marcha de unas políticas económicas que supeditan el poder político al poder económico en todas sus variables (corrupción, rescates bancarios, reformas del contenido económico de la Constitución, desahucios inmobiliarios, recortes presupuestarios, etc.), haciendo que resulte indiferente votar a cualquiera de los dos grandes partidos, ya que ambos desoyen igualmente a las urnas para limitarse a ejercer como paladines institucionales al servicio de las grandes fortunas.

Lo que rompe el “contrato social” es el pisoteo sistemático del contenido social de la Constitución Española, y la paralela sacralización de su contenido institucional por parte del bipartidismo.

Lo que rompe el “contrato social” es la imagen del presidente del Gobierno de España enviando mensajes de apoyo moral al presunto cartero interior de la sede central del PP, varios años después de que se destapara su implicación en la trama Gürtel.

Lo que rompe el “contrato social” es la fundamentada sensación de que en este país existe una Justicia para las élites y otra muy distinta para el resto de la población.

Lo que rompe el “contrato social” es la creciente desigualdad social a la que conducen las políticas neoliberales practicadas por PP y PSOE, desde el dogma de que lo mejor para las grandes empresas es lo mejor para la sociedad, un prejuicio ideológico que ignora el hecho de que las grandes empresas actúan en pro de su interés particular y no del interés general de la ciudadanía.

Una vez sabido esto, la señora Rudi puede seguir mirando hacia donde su ideología neoliberal le indique que mire, pero lo que en estos momentos está clamando la sociedad aragonesa en particular y la española en general es que sin redistribución de la riqueza no hay democracia, ni derechos sociales, ni libertades públicas, ni sostenibilidad económica, ni por supuesto, regeneración de la vida política.

 

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