El extraño caso del señor Rato

8. enero 2013 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

Uno de los argumentos más habituales en la derecha política y económica a la hora de denostar el papel del sector público en la economía, es que las empresas del Estado sólo sirven para colocar a los amigos de los gobernantes en determinados puestos que serían inalcanzables para ellos si no estuvieran ensombrecidos por el buen árbol del poder institucional.

Sin embargo, el extraño caso del señor Rodrigo Rato y de su multimillonario fichaje por parte de Telefónica hace que la crítica se extienda también al sector privado, sobre todo, si tenemos en cuenta otros “extraños casos” como los de José María Aznar en Endesa; de Felipe González en Gas Natural; o de Eduardo Zaplana e Iñaki Urdangarín en la propia Telefónica (éste último dimitido en noviembre como consecuencia de sus últimos problemas judiciales).

De este modo, el expolio del patrimonio público perpetrado por los últimos gobiernos del PSOE y del PP a través de la privatización de empresas gestoras de importantes servicios públicos, culmina con la contratación como “asesores” de algunos de los que ayudaron a privatizarlas. Quizá sus estratosféricas remuneraciones salgan de las brutales subidas de precios que estas empresas imponen ahora a sus clientes ¿Es posible imaginar cuantos cubiles aguardan a nuestros actuales gobernantes en el caso de que se privaticen la sanidad, la educación, o el servicio de pensiones?

En cualquier caso, el hecho de que determinadas compañías privatizadas contraten a ciertos ex políticos como Rodrigo Rato (persona que ha demostrado repetidamente su ineptitud con actuaciones estrella como la creación de una burbuja inmobiliario–financiera que ha arruinado el país, como su espantada del cargo de director gerente del FMI, como su gestión al frente de Cajamadrid–Bankia, o como su implicación en el fraude de las participaciones preferentes), no es la mejor carta de presentación de una clase política que vive cada vez más alejada de la ciudadanía a la que supuestamente representa.

Es posible, incluso, que la labor de zapa contra el Estado y contra lo público que desde hace varias décadas vienen desarrollando los fundamentalistas del neoliberalismo, incluya acciones propagandísticas para poner en la picota a los representantes institucionales democráticamente elegidos, acciones como sus inmerecidos fichajes por parte de grandes multinacionales.

 

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