El fracaso de Rajoy en Europa

22. octubre 2012 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

Cuatro meses y nueve días habían transcurrido el pasado viernes desde aquel 10 de junio en el que un pletórico Mariano Rajoy compareció en rueda de prensa para anunciar tres cosas. La primera es que el Eurogrupo había acordado un rescate sobre la banca española, medida a la que Mariano Rajoy se refirió como “apertura de una línea de crédito para nuestro sistema financiero”. La segunda es que el propio sector financiero español sería el encargado de devolver el préstamo, por lo que éste no conllevaría efectos sobre el déficit público de nuestro país ni supondría condicionalidad macroeconómica alguna. La tercera es que, como todo estaba resuelto, se iba a la ciudad polaca de Gdansk para presenciar en directo el partido España–Italia de la Eurocopa 2012.

Cuatro meses y nueve días después, hemos pasado del “a mí nadie me ha presionado; ahora bien (no sé si debería decir esto que voy a decir): el que he presionado he sido yo”, al “[el rescate] puede llegar en cuanto se ponga en marcha el proceso de supervisión bancaria y lo apruebe el Eurogrupo. Cuándo sería no lo sé”.

El Consejo Europeo celebrado el pasado jueves fue un estrepitoso fracaso para los gobernantes del sur de Europa y un nuevo triunfo para una cancillera mediocre que ahora aplica en Bruselas los métodos totalitarios que debió de aprender en Alemania Oriental.

Quizá por motivos exclusivamente electoralistas, Angela Merkel obligó el jueves a que los Rajoy, Monti, Samaras o Passos Coelho sigan exprimiendo a sus respectivas naciones en aras de una recuperación económica, de una unión financiera y fiscal, y de una mutualización de la deuda que nunca terminan de llegar.

El otro gran perdedor de la reunión del jueves fue el presidente francés François Hollande, que tras haber abanderado las políticas que reclaman más crecimiento y menos austeridad, y de haber apadrinado las peticiones de los países del sur, no consiguió erigirse como alternativa al fundamentalismo neoliberal de Merkel.

Rajoy ha fracasado y debería plantearse la necesidad de dimitir puesto que, o bien el pasado 9 de junio le engañaron a él en la reunión del Eurogrupo, o bien él engañó al pueblo español en su rueda de prensa del día siguiente. A la vista de la situación actual y de su frase del 10 de junio “a mí nadie me ha presionado: el que he presionado he sido yo”, más bien habría que decantarse por la segunda posibilidad.

En cualquier caso, y a la vista de la inoperancia de sus gobernantes, ha llegado el momento de que los ciudadanos y ciudadanas de España, de Italia, de Portugal o de Grecia se pronuncien públicamente a favor del bienestar y del futuro que algunos les están negando desde sus despachos de Madrid, Roma, Lisboa, Atenas, Bruselas, Berlín o Francfort. La Huelga General europea del 14 de noviembre será una excelente oportunidad.

 

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