El líder que no sabía sumar

8. enero 2016 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

En las democracias parlamentarias es importante que los líderes políticos sepan sumar voluntades ajenas para construir mayorías legislativas. Pero antes que saber sumar voluntades, es imprescindible saber sumar. En este sentido, la aritmética básica no parece ser el punto fuerte de Pedro Sánchez, ya que todavía no ha conseguido sumar los resultados cosechados por las diferentes candidaturas que concurrían a las Elecciones Generales del 20D.

Tampoco abundan en la cúpula socialista los valientes dispuestos a explicarle el escrutinio en un papel. El fantasma de la defenestración de Tomás Gómez está demasiado presente en la memoria de los dirigentes del PSOE.

Una vez más, explicaremos los resultados del 20D a Pedro Sánchez y al resto de los políticos aritméticamente analfabetos que, a estas alturas de la película electoral, continúan hablando de “pactos de izquierdas”. 123 (PP) + 40 (C’s) + 8 (DiL) + 6 (PNV) + 1 (CC) = 178, que son los escaños que sumó la derecha. Por otra parte, 90 (PSOE) + 69 (Podemos/franquicias) + 2 (UP-IU) + 9 ERC + 2 EH-Bildu = 172, que son los escaños que consiguió la izquierda. 178 es mayor que 172 (178 > 172).

Por si alguno de ellos todavía no ha entendido la situación actual, ampliaremos la explicación subrayando que la derecha no puede formar gobierno porque la ley electoral española sigue poniendo las llaves de la gobernabilidad del país en manos de los nacionalismos periféricos, y tal como están las cosas en Cataluña, sería de idiotas pensar que el partido de Artur Mas (DiL) esté valorando la posibilidad de apoyar la investidura de Rajoy.

Hay que ser todavía más idiota para sostener que es posible construir un “pacto de izquierdas” sobre la base de los resultados del 20D, ya que no se obtiene una mayoría parlamentaria ni siquiera sumando fuerzas con los independentistas catalanes y vascos (una hipótesis -además- imposible, puesto que jamás sería aceptada en Ferraz).

A pesar de ello, Pedro Sánchez, el líder que no sabía sumar, se desplazó ayer hasta Lisboa para que el primer ministro de aquel país le enseñara a sumar voluntades parlamentarias. Es de suponer que, al comprobar las carencias aritméticas de su interlocutor, lo primero que hizo Antonio Costa fue poner una pizarra en su despacho para mostrarle que 122 (el número de escaños obtenidos en las últimas elecciones por el Partido Socialista portugués, el Bloque de Izquierdas y la coalición CDU de comunistas y verdes) es mayor que 102 (los escaños conseguidos por la coalición centroderechista PAF).

En la lección del “mayor que/menor que” también pudieron incluirse las tendencias electorales del PS portugués y del PSOE. Así mientras los de Antonio Costa han aumentado 12 escaños y 4,26 puntos porcentuales respecto a los comicios anteriores, Pedro Sánchez ha conducido al PSOE hasta su peor resultado electoral desde 1936, con la pérdida de 20 escaños y de 6,75 puntos porcentuales respecto a 2011.

Después de sus múltiples incursiones en programas de entretenimiento, es muy posible que Pedro Sánchez haya asumido ahora el papel protagonista de su propio reality show. Sólo en este contexto puede explicarse la pirueta en el vacío que ayer interpretó en Lisboa.

Este giro argumental parece estar basado en una ocurrencia que desde el PSOE se ha apuntado en las últimas horas: un gobierno “reformista” con el apoyo de PSOE, Podemos y Ciudadanos. Y ello, a pesar de que Albert Rivera ha asegurado un millón de veces que su partido no participará en pactos “de perdedores” ni colaborará con partidarios de la independencia o de la autodeterminación. Por otra parte, habría que decidir qué política económica aplica ese imaginario tripartito de izquierda-centro-derecha: la socialdemócrata de Podemos, la social-liberal del PSOE o la ultraliberal de Ciudadanos.

No sabemos cuántos conejos más sacará de su boina el secretario general del PSOE, pero sí podemos afirmar que, si en lugar de un saltimbanqui del politainment, Pedro Sánchez fuese un político serio, ya habría realizado una comparecencia pública para decirle a la ciudadanía dos cosas:

1) que el resultado de las urnas sólo permite optar entre repetir las elecciones (A) o acordar una gran coalición PP-PSOE para la formación de un gobierno estable (B); y

2) que la decisión del PSOE es… (A o B)

 

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