El linchamiento contra Garzón

18. enero 2012 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

El juez Baltasar Garzón sufrió ayer el escarnio de tener que sentarse en el banquillo de los acusados por haber cometido el delito de realizar correctamente su trabajo como magistrado de la Audiencia Nacional.

Sobran motivos jurídicos para argumentar que las escuchas que ordenó Garzón sobre las conversaciones entre los detenidos de la trama Gürtel y sus abogados fueron perfectamente legales, ya que se trata de una práctica habitual en casos de terrorismo cuando se teme que los abogados, en lugar de limitarse a defender a sus patrocinados, pudieran ejercer como enlaces de la trama delictiva.

¿Tiene menos derechos constitucionales un presunto terrorista que un presunto chorizo de guante blanco? Quizá alguno de los jueces que admitieron a trámite la querella de los Gürtel–boys contra Garzón pueda dar una respuesta jurídica convincente.

No lo harán, seguramente, porque lo que está sufriendo Garzón no es un proceso judicial sino un linchamiento político a través de los tribunales.

La prueba es el segundo juicio que deberá afrontar Garzón en el Tribunal Supremo: nada más y nada menos que por intentar investigar los crímenes cometidos por la dictadura franquista.

España vuelve a situarse como ejemplo de barbarie, ya que es juzgado por prevaricación quien intenta que la ley prevalezca sobre el delito, mientras chorizos y verdugos le apuntan con su dedo acusador. Entre uno y otros, un grupo de jueces que, admitiendo a trámite querellas claramente politizadas y sin base jurídica alguna, están logrando que España se parezca cada vez menos a “un Estado social y democrático de Derecho” (art. 1 de la Constitución Española), en el que “la justicia emana del pueblo” y se administra por “Jueces y Magistrados independientes, inamovibles, responsables y sometidos únicamente al imperio de la ley” (art. 117).

 

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One Comment to “El linchamiento contra Garzón”

  1. Conchi dice:

    Desde luego, para uno que nos sale recto como tiene que ser un juez, que no se vende a los poderes políticos y que intenta sentar en el banquillo a chorizos de guante blanco, conseguimos que lo sienten a él, así nos va en este país, lleno de hijos de pu… y chorizos de guante blanco, que unas veces por un partido y otras por otro se van de rositas y mientras a pagar los tontos.