El “milagro” de la deuda pública y los recortes que vendrán

16. marzo 2015 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

Quien piense que la época de los recortes presupuestarios ya ha pasado en España, está muy equivocado. El austeridazo en sanidad, educación, servicios sociales o inversión pública volverá, sin duda y con mucha más fuerza, tras las próximas elecciones generales, siempre que el electorado otorgue su confianza a las opciones políticas que defienden el austeridazo frente a cualquier otra consideración política, económica o social.

Mientras tanto, nuestros gobernantes tratarán de superar este año electoral repitiendo una y otra vez el cuento de la recuperación, de la bajada de la prima de riesgo, o de cómo un valeroso caballero llamado Mariano consiguió ahuyentar al fantasma del rescate para que todos fueran felices en la aldea feliz de Neovetusta de Abajo.

Sin embargo, la realidad es bien distinta, no sólo a nivel de una calle con cada vez más mendigos, comedores sociales y comercios cerrados, sino también a nivel de unos datos macroeconómicos realmente preocupantes.

Desde que comenzó la crisis, y a pesar de los brutales recortes presupuestarios introducidos primero por ZP-no-os-fallaré y luego por el valeroso caballero Mariano, la deuda pública ha pasado de 439.771 millones de euros en 2008 (39,40% del PIB), a 1.033.857 millones de euros en 2014 (97,70% del PIB).

Esto significa que, a fecha de hoy, España debe casi toda la riqueza económica que es capaz de generar, algo que no ocurría desde que se registran estos datos.

En ese mismo periodo, la cuota de deuda pública por habitante del país ha pasado de 9.417 a 22.276 euros, mientras las rentas de la clase trabajadora disminuían de manera alarmante a base de reformas laborales que abarataban el despido y el salario, al tiempo que anulaban por decreto derechos consolidados, algunos de ellos, por la propia Constitución.

Decir que la causa de este exponencial incremento radica en la conversión de deuda privada procedente del ladrillo en deuda pública que debemos pagar todos y cada uno de los habitantes de este país (a razón de 22.276 euros por cabeza), puede resultar tan indignante como ajustado a la realidad.

Así pues, tras el previsible descarrilamiento de un modelo productivo especulativo y cortoplacista como el de la construcción, y ante la ausencia de modelos productivos alternativos y sostenibles en las cabezas de nuestros actuales gobernantes, el Ejecutivo del Partido Popular ha optado por tirar de deuda pública (comprada por el Banco Central Europeo para evitar el colapso del euro, considerando el volumen de la economía española), que habrá que pagar en algún momento con casi el 100% de lo que somos capaces de producir.

De ahí que los dos partidos mayoritarios que se han turnado en el gobierno de España durante los últimos 33 años, estén intentando ganar tiempo para lograr una patente de corso certificada en las urnas, con el fin de imponer una drástica reducción de la calidad de vida durante la siguiente legislatura 2015-2019.

Cosa distinta será que la ciudadanía española se decante por las opciones políticas que hasta el momento han demostrado su frontal oposición a los modelos económicos neoliberales hoy imperantes en la UE; unos modelos que han traído consigo empobrecimiento generalizado, desigualdad social, deterioro de la calidad de vida de la mayoría de la población, y paradójicamente, incremento de la deuda pública.

 

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