El oráculo del Banco de España

16. diciembre 2016 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

El oráculo del Banco de España ha hablado. Los analistas de esa entidad (que no sospecharon la existencia de una burbuja inmobiliario-financiera hasta que les explotó en las narices), acaban de dibujar el futuro de la economía española para los próximos tres años.

A pesar de su falta de credibilidad, en su último análisis han dicho algunas cosas interesantes. Por ejemplo, que “la reanudación de la consolidación presupuestaria, que podría comportar un menor dinamismo de la actividad [económica] a corto plazo con respecto al considerado en estas previsiones, resulta prioritaria para mitigar las vulnerabilidades de la economía española ante eventuales cambios en las condiciones de financiación en los mercados internacionales”.

Dicho de otro modo: el régimen de Rajoy relajó durante los dos últimos años las medidas de austeridad para ganar las elecciones celebradas a lo largo de 2015 y 2016, lo que generó un espejismo de falsa recuperación. Pero ahora, que ya no hay elecciones, hay que proceder a la “reanudación de la consolidación presupuestaria” para que los grandes grupos inversores privados sigan comprando deuda pública española en los mercados internacionales”.

De algún modo, se reconoce que el ADN de la supuesta recuperación económica experimentada por España durante los dos últimos años es electoralista, y que su origen estuvo en una apertura temporal de la espita del dinero público. Se reconoce también que esta presunta recuperación no ha fortalecido nuestra economía, ya que seguimos dependiendo de que los inversores privados compren deuda pública española. Y por último, se está diciendo que los grandes inversores internacionales sólo comprarán deuda pública española si “confían” en nuestro país, un eufemismo que esconde la maximización de sus beneficios a costa de que los derechos sociales y laborales vayan desapareciendo de nuestra legislación.

Con todo ello, el oráculo del Banco de España prevé un crecimiento de nuestra economía del 3,2% a finales del 2016, del 2,5% en 2017, del 2,1% en 2018 y del 2,0% en 2019. Y además se reconoce que no se ha tenido en cuenta “el repunte reciente del componente energético de la inflación” por la previsible subida de los precios del petróleo, tras “el acuerdo que los países de la OPEP alcanzaron el 30 de noviembre para restringir el volumen de producción”.

Así pues, con el grifo del dinero público cerrado, con el impacto de los nuevos recortes sobre el gasto social para cumplir con las exigencias de la “consolidación presupuestaria”, con la subida del petróleo, y con una economía que tiene al voluble sector turístico como joya de la corona, lo que realmente cabe prever es una nueva crisis en el seno de la economía española, que para la clase trabajadora y para los pequeños empresarios será mucho peor que la anterior, puesto que su situación de partida es mucho más precaria que en 2008.

 

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