El poder y los vetos

20. febrero 2017 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

La nueva izquierda ha llegado a las instituciones con un modelo de ejercicio del poder que, en ocasiones, dista poco del practicado por la vieja política. Hace algo más de un año, la Candidatura de Unidad Popular (CUP) imponía en Cataluña su veto a la persona de Artur Mas como candidato de Junts Pel Sí a la Presidencia de la Generalitat. Si la razón de este veto eran las corruptelas y corrupciones vividas hasta ese momento en el gobierno autonómico catalán, resulta algo infantil pretender que un cambio de personas conduzca a un cambio de actitudes, ya que las corruptelas y las corrupciones son siempre colectivas.

Por ello, lo más probable es que el verdadero objetivo de este veto de la CUP fuera hacer creer a sus votantes que vendía cara su piel antes de colocar a un representante de la derecha neoliberal como nuevo presidente autonómico.

En cualquier caso, lo que no hizo la CUP fue respetar la soberanía de las organizaciones políticas ajenas, algo que además de ser poco educado, resulta perfectamente inútil por las razones expuestas más arriba.

El mismo error y la misma falta de respeto está a punto de cometer Podemos Aragón, al exigir el cese del consejero autonómico de Hacienda, el socialista Fernando Gimeno, como condición previa para comenzar a negociar los presupuestos autonómicos de 2017.

La razón que ofrece Podemos es que se han sentido engañados por Gimeno, tras haber visto cómo el consejero practicaba la contabilidad creativa sobre los Presupuestos de 2016, ninguneando las partidas introducidas por la izquierda, y pactando modificaciones presupuestarias con la derecha.

No cabe duda de que Fernando Gimeno es un experimentado trilero de la política, pero Podemos no debe olvidar que todas las actuaciones del consejero están plenamente respaldadas por el presidente Javier Lambán y por todo el gobierno de coalición PSOE-CHA. Por lo tanto, no hay ninguna garantía de que un hipotético sustituto o sustituta de Gimeno al frente de la Consejería de Hacienda, no fuera a mantener la misma actitud de su antecesor ¿Exigiría entonces Podemos su cabeza antes de negociar los Presupuestos de 2018?

Salvo en el caso de las dictaduras autocráticas, la política no es cuestión de una sola persona, sino de mayorías y minorías sociales. Si Podemos aspira a construir una mayoría social afín a sus propuestas, debería abandonar las actitudes inmaduras y centrarse en mostrar las incongruencias del adversario desde la ética, la coherencia y el ejemplo.

 

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