El PP, con los independentistas

21. marzo 2017 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

Hay un hecho diferencial indiscutible entre el País Vasco y el resto de España: el nivel de corrupción en Euskadi es casi anecdótico, a pesar de ser un territorio que ha sido gobernado por un mismo partido, el PNV, durante 34 de los últimos 37 años. Sólo por ello, la formación presidida por Andoni Ortuzar merece mucho más respeto que otras formaciones de todos los signos políticos, que dicen luchar contra la corrupción, pero que acaban amparando a sus ladrones hasta que el peso de la evidencia acaba rompiendo el círculo de protección.

Dicho esto, el PNV es un partido que, legítimamente, cuestiona la Constitución Española de 1978, que exige presencia propia para Euskadi en organismos y en competiciones deportivas internacionales, que reclama el «derecho a decidir», que pide la independencia de Euskadi respecto a los Estados español y francés, y que mientras llega todo eso, demanda una relación bilateral con España.

En el documento político aprobado por la última Asamblea General del PNV (febrero de 2016) puede leerse que este partido aspira al “reconocimiento de Euskadi como sujeto político con capacidad de decisión, superando el estatus y condición política y administrativa de parte subordinada de los Estados español y francés”; todo ello porque “el marco del Estatuto de Gernika ha sido superado” y ahora “Euskadi aspira a un nuevo estatus en el que el Pueblo Vasco sea reconocido como Estado”.

Pues bien, con este partido que reivindica el contenido soberanista del Plan Ibarretxe de 2004, y que reclama la “institucionalización del derecho a decidir”, el Partido Popular acaba de pactar el presupuesto autonómico del País Vasco, abriendo la puerta a un eventual apoyo del PNV a los Presupuestos Generales del Estado 2017.

La pregunta cae por su propio peso: ¿qué hace el partido de Rajoy pactando con formaciones independentistas que cuestionan la Constitución de 1978 y que reclaman el “derecho a decidir”?

La respuesta sólo la pueden dar desde Génova, si es que todavía no han destruido a martillazos los discos duros del antiindependentismo.

Las firmas que ayer estamparon sobre el proyecto de presupuestos vascos el consejero autonómico de Economía Pedro Aspiazu y el diputado del PP en el Parlamento Vasco Antón Damborenea, revelan que la hipocresía del Partido Popular es ilimitada.

Rajoy y su partido satanizaron el año pasado a todo aquel que pretendía formar una mayoría parlamentaria sumando escaños con formaciones soberanistas que cuestionan la Constitución de 1978, y con grupos que, no siendo independentistas, defienden el “derecho a decidir” de los territorios. Pues bien, ahora el PP pacta los presupuestos vascos y los estatales con una formación independentista que cuestiona la Constitución y que pretende institucionalizar el “derecho a decidir”.

Una incoherencia cósmica que, sin embargo, puede ser fácilmente solucionada mediante una sonrisa falsa y un argumento cínico de Rafael Hernando. A veces, el electorado tiene lo que se merece.

 

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