El PP y la demagogia

17. junio 2016 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

Es muy posible que el cartel anunciador del III Guillotina Fest del zaragozano barrio de La Magdalena, incomode en un país que jamás se ha atrevido a pasar por la guillotina a sus tiranos. Es normal también que, por motivos exclusivamente ideológicos, el PP se rasgue las vestiduras ante este cartel, después de haber aplaudido en otros momentos las imágenes del linchamiento y posterior asesinato de personajes como Nicolae Ceaucescu, Sadam Hussein o Muamar el Gadafi.

En cualquier caso, la democracia, el Estado de Derecho y el respeto hacia los Derechos Humanos son tres valores universales que deben prevalecer respecto a cualquier otra circunstancia política o social.

Los organizadores de este evento han explicado que el cartel en cuestión no es más que “una metáfora que utiliza a las cabezas visibles del poder y la icónica guillotina para denunciar a los responsables últimos de la dramática situación que su crisis y corrupción nos hace vivir a ‘los de abajo’”. A partir de aquí, y una vez remarcado el carácter metafórico del cartel, se puede entrar a valorar si el soberano pueblo español debe cortar o no la cabeza a la avaricia empresarial extrema, a la involución social impulsada desde sus púlpitos, a la sumisión política de nuestro país respecto a poderes económicos extranjeros, o al anacronismo representado por una jefatura de Estado de carácter hereditario.

El Partido Popular debería elegir mejor las cosas por las que decide indignarse, sobre todo, después de haber manifestado su indiferencia ante el genocidio de -al menos- 116.000 demócratas españoles a manos de los antepasados ideológicos del partido de Rajoy (eso sí, sin que mediara guillotina alguna), e incluso, de haber dicho que los familiares de las víctimas del franquismo “sólo se han acordado de su padre, parece ser, cuando ha habido subvenciones para encontrarle”.

Los datos ofrecidos ayer por el Gobierno de Zaragoza desmontan las acusaciones vertidas horas antes por el portavoz municipal del PP. Pero la demagogia no necesita pruebas, ya que es un terreno adecuado sólo para las personas de escasa capacidad intelectual. Si el PP quiere pescar así a sus votantes, está en su derecho, pero es posible que cada vez obtenga peores resultados electorales, puesto que todo incremento del nivel cultural de una población implica necesariamente una disminución de su nivel de miedo.

 

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