El río revuelto del pescador Francisco

16. enero 2015 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

El normalmente ejemplar papa Francisco cometió ayer su primer patinazo mediático al relacionar el atentado yihadista contra el Charlie Hebdo con la idea de que “no se puede provocar, no se puede insultar la fe de los demás, no se puede hacer burla de la fe, no se puede”.

Ni siquiera la infalibilidad pontificia es capaz de ocultar semejante despropósito, si tenemos en cuenta que, ante el aparente conflicto que algunos han tratado de establecer entre la libertad religiosa y la libertad de expresión, los dibujantes asesinados jamás trataron de impedir a los fieles musulmanes que practicaran su fe, mientras que los asesinos yihadistas que el pasado día 7 atentaron contra el semanario francés sí que buscaban prohibir a los dibujantes que expresaran sus ideas, utilizando para ello la vía más expeditiva, es decir, su asesinato.

El debate sobre la violencia fue, precisamente, el terreno en el que Francisco cometió ayer su segundo error, ya que dijo a la prensa que le acompañaba en su viaje a Filipinas que “es verdad que no se puede reaccionar violentamente, pero si Gasbarri [uno de sus colaboradores presentes en el avión, al que tomó como ejemplo], gran amigo, dice una mala palabra de mi mamá, puede esperarse un puñetazo ¡Es normal!”.

Resulta tristemente habitual ver a gobernantes incumpliendo sus programas electorales, pero ver a un sumo pontífice incumpliendo el libro sagrado que sirve de base a la religión que lidera, puede resultar tan decepcionante o más. Mateo 5, 38-40: “Habéis oído que se dijo: ojo por ojo y diente por diente. Pero yo os digo: no me hagáis frente al malvado; al contrario, si alguno te abofetea en la mejilla derecha, vuélvele también la otra, y al que quiera litigar contigo para quitarte la túnica, déjale también el manto”.

Cuando la luz del conocimiento intelectual ha prendido lo suficiente como para desvanecer las sombras del dogmatismo religioso, y en un momento en el que la Declaración UNIVERSAL de los Derechos Humanos ya ha establecido el marco para la convivencia, la tolerancia y el entendimiento entre personas, pueblos y culturas, que alguien venga diciendo que unos dibujantes asesinados “iban provocando” supone un claro espaldarazo para los más fundamentalistas.

En cualquier caso, y siguiendo el llamamiento que realizamos en este mismo espacio el pasado día 8, aquí va otro pequeño homenaje a los compañeros asesinados en el Charlie Hebdo.

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