El sueño de Rita

28. septiembre 2016 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

Hace algunos días escribíamos en este mismo espacio que Rita Barberá “se aferra a su sillón de la Cámara Alta como último símbolo de ese poder pasado del que tanto le cuesta separarse”. Pues bien, esta afirmación resulta incompleta, ya que Rita valora el sillón en sí mismo, y no sólo como símbolo de poder. De hecho, la comodidad que proporciona la estructura de este escaño resulta idónea para echar un sueño durante las largas y tediosas sesiones parlamentarias.

Del mismo modo que “el sueño de la Razón produce monstruos”, como decía Goya, el sueño de Rita produce indignación, hastío, decepción, desapego, ira y, por supuesto, cansancio democrático en una ciudadanía cada vez peor representada por sus cargos institucionales.

Rita Barberá ya no representa a nadie en el Senado, ni a su partido, ni a las Cortes Valencianas que la designaron, ni mucho menos, a la ciudadanía de aquella comunidad autónoma. Rita Barberá sólo se representa a sí misma en la Cámara Alta, y por ello, los españoles y españolas le estamos pagando más de 5.000 euros mensuales.

Una situación aberrante, que se ve agravada por la imagen de la exalcaldesa valenciana echando un sueñecito en su escaño.

Si usted es demócrata, señora Barberá, sabe que sus jefes como senadora somos los 46 millones de personas que vivimos en este país; y si usted es de derechas, es también partidaria de que el jefe despida de manera fulminante a cualquier obrero que encuentre durmiendo en su puesto de trabajo.

Así pues, ¿por qué no se va usted a dormir a su casa, y deja el escaño para alguien que realmente se crea lo de la representación democrática?

Foto: senadora Celia Cánovas

 

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