El timo de la estampita libia

30. marzo 2011 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

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La Conferencia de Londres, celebrada ayer entre los países que están atacando al ejército libio, corrobora todo lo que manifestábamos el pasado lunes en nuestro editorial “No a la guerra de Libia”. La intervención “aliada” poco tiene que ver con la protección de civiles desarmados, y mucho con el negocio de la guerra.

 

Lo que están haciendo los “aliados” en Libia no se parece en nada al contenido de la Resolución 1973 del Consejo de Seguridad de la ONU, ya que la connivencia entre las potencias occidentales y los jefes de los rebeldes sublevados contra Gadafi es cada vez más evidente.

 

Ayer en Londres se dijo que Gadafi ha perdido toda legitimidad, pero ¿acaso la tienen quienes se han levantado en armas contra él? Parece que ambos bandos han ganado el mismo número de elecciones libres y pluripartidistas.

 

Ayer en Londres se dijo que Gadafi debe abandonar el poder, pero ¿acaso la resolución 1973 autoriza el uso de una fuerza militar extranjera para lograr tal fin?

 

Ayer en Londres se dijo que lo importante es salvaguardar el futuro del pueblo libio, pero ¿acaso se considera como “pueblo libio” a los millones de ciudadanos y ciudadanas que no han secundado las revueltas contra Gadafi, abocándolas al fracaso antes de la intervención “aliada”?

 

Ayer en Londres varios países musulmanes de dudoso pedigrí democrático como Marruecos, Emiratos Árabes Unidos o Catar apostaban por implantar en Libia las reformas democráticas que ellos mismos no practican dentro de sus fronteras.

 

Y todo ello, porque lo verdaderamente importante ayer en Londres era hablar de quién iba a pagar la última aventura militar “aliada” (seguramente, los contribuyentes de los países implicados, incluida España), y sobre todo, de cómo se va a repartir el botín de la reconstrucción del país y de la futura gestión de sus explotaciones petrolíferas.

 

Mientras Cameron y Sarkozy hacen gala de una inusitada beligerancia contra el dictador Gadafi, el Premio Nobel de la Paz 2009, Barack Obama, calla prudentemente, sin revelar si su país va a impulsar alguna intervención militar contra, por ejemplo, la dictadura china que tiene preso e incomunicado al Premio Nobel de la Paz 2010, Liu Xiaobo.

 

El gobierno español, por su parte, viéndose atrapado por el timo de la estampita libia, se encomienda a todo lo encomendable para que Gadafi se rinda pronto, ya que la intervención militar en la que Zapatero ha implicado a nuestras tropas tiene poco que ver con la Resolución 1973. Algo que ha denunciado también la Federación Rusa, de forma un tanto ingenua (quizá hipócrita) ya que todo el mundo sabía cómo iban a manipular los “aliados” la letra de lo aprobado por el Consejo de Seguridad.

 

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