El timo del euribor

5. diciembre 2013 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

Decía Groucho Marx que “sólo hay una forma de saber si un hombre es honesto: preguntárselo; si contesta que sí, ya sabemos que es un corrupto”. Al parecer, las instituciones europeas del mercado único preguntaron durante años a las entidades financieras si eran honestas, éstas respondieron que sí, y aquéllas les creyeron.

Esto es lo que se deduce de las palabras que ayer pronunció el comisario europeo de Competencia, Joaquín Almunia, tras desvelar las multimillonarias multas que la Comisión Europea había impuesto a seis entidades financieras por participar en el timo del euríbor: “lo más sorprendente no es sólo la manipulación de los índices, sino la colusión entre bancos que se supone que están compitiendo entre ellos”.

Así pues, mientras el ex secretario general del PSOE sigue creyendo en el dogma de la libre competencia como elemento natural para la regulación de los mercados, Deutsche Bank, Société Générale, RBS, JP Morgan, Citigroup y el broker RP Martin, volvían a demostrar que la libre competencia no existe y que los principales operadores de un mercado (ya sean los principales bancos de una zona geopolítica, ya sean los restaurantes de un centro comercial) suelen ponerse de acuerdo para fijar los precios que mejor convienen a sus intereses.

El desenlace final de estos acuerdos depende, pues, de que exista o no una legislación y una institución pública que supervise y castigue las actuaciones ilegales de aquellos sólo buscan incrementar los beneficios de sus accionistas por encima de cualquier otra consideración legal, ética, ideológica o moral. En el mejor de los casos, a los infractores les será impuesta una multa equivalente a una pequeña parte de los beneficios obtenidos de forma fraudulenta. En el peor y más común de los casos, gozarán de impunidad.

Y en casi todas las ocasiones, la indefensión de las víctimas. Los millones de ciudadanas y ciudadanos afectados por la estafa de las participaciones preferentes, por el abuso de las cláusulas suelo, o por el recientemente descubierto timo del euríbor, tendrán muy pocas posibilidades de recuperar la parte de su patrimonio personal que les fue arrebatado mediante engaños y fraudes. Se vuelve a cumplir, casi cien años después, aquella máxima que se popularizó en Estados Unidos durante la época de la Gran Depresión: “Si robas 25 dólares, eres un ladrón; si robas 250.000 dólares eres un malversador; si robas 2.500.000 dólares, eres un financiero”.

Al menos, el timo del euríbor ha servido para que el socialista Joaquín Almunia comience a ser consciente de que la libre competencia es sólo un mito ideológico difundido por el liberalismo para mayor gloria de aquellos operadores que están en posición de determinar la producción y el precio de un bien o servicio, siempre en su propio provecho.

 

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