El triunfo de Susana Díaz

23. marzo 2015 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

El resultado de las elecciones autonómicas andaluzas celebradas ayer arroja un claro voto de castigo hacia los tres partidos que formaban parte del anterior Parlamento, y un giro del electorado hacia nuevas propuestas políticas. A pesar de que la perversa Ley d’Hont atribuyó al PSOE los mismos 47 escaños que obtuvo hace tres años, no conviene olvidar que el partido de Susana Díaz cosechó 118.963 votos menos que en aquella ocasión. Parecida suerte corrieron el PP de Moreno Bonilla, con una escalofriante caída de 506.932 votos; y la IU de Antonio Maíllo, que perdió 164.479 sufragios. En conjunto, PSOE, PP e IU sufrieron ayer un descenso de 790.374 votos.

Paralelamente, dos formaciones políticas que se presentaban por primera vez a las elecciones andaluzas fueron respaldadas por 958.763 votos (589.902 para Podemos y 368.861 para Ciudadanos), 168.389 más que los que pierden los tres partidos que formaron el anterior Parlamento. Esta diferencia coincide casi exactamente con el incremento del número de votantes, que ha pasado de los 3.876.780 de 2012 (60,78% de participación), a los 4.017.912 de ayer (63,94%).

Así pues, el primer análisis que cabe extraer de los resultados de estas elecciones es que el descontento hacia los recortes y la corrupción han tomado cuerpo en dos nuevas opciones políticas que emergen como alternativa a unos partidos tradicionales que cada vez tienen más difícil conseguir nuevos votantes.

La gran vencedora de la jornada fue, sin duda, Susana Díaz, que con su arriesgado adelanto electoral consiguió un triple objetivo: salvar los muebles parlamentarios de su partido, quitarse de encima la alargada sombra de Chaves y Griñán, y consolidarse como líder política de primer nivel, gracias al buen resultado obtenido tras una campaña electoral basada exclusivamente en el carisma personal de la candidata.

El PP, como era de esperar, recibe un duro castigo electoral por su férreo compromiso con las políticas del austeridazo. Además, por alguna razón que no llegamos a comprender, los de Moreno Bonilla no han sido creíbles en su permanente denuncia por el caso de los ERE.

Izquierda Unida, por su parte, paga en las urnas su decisión de participar en el anterior gobierno de Andalucía. A pesar de los avances sociales introducidos en la vida de los andaluces a partir de su programa, la formación izquierdista no supo retirarse a tiempo cuando Susana Díaz les arrebató por decreto las competencias en materia de Vivienda, a causa de su ejemplar actuación en el conflicto de la Corrala Utopía. Permaneciendo entonces en el Ejecutivo autonómico, los de Maíllo renunciaron a dar una imagen de dignidad, ofreciendo otra muy distinta de apego al sillón.

En cuanto a las dos formaciones emergentes, destacar que a pesar de sus buenos resultados, no han logrado romper el bipartidismo. Para las próximas convocatorias electorales, los de Pablo Iglesias deberán esforzarse más en plantear alternativas económicas creíbles, más allá de la mera denuncia de una realidad infame; mientras que al partido de Albert Rivera parece bastarle con poner una caja con su logotipo para que muchos de los antiguos votantes del PP vayan depositando sus votos en ella.

 

Tags: , , , ,

Comentarios cerrados