El vergonzoso acuerdo de Nissan y el futuro laboral de España

5. febrero 2013 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

El acuerdo que ayer firmaron la multinacional automovilística Nissan y los representantes de los trabajadores de su planta de Barcelona marca el camino por el que discurrirán las relaciones laborales en este país, a no ser que se produzcan variaciones en la actual mentalidad antisocial de los empresarios o en el conformismo acomodaticio de los principales sindicatos.

Resulta difícil de calificar una “negociación” sobre la que una de las partes coloca la espada de Damocles de la deslocalización si no obtiene sus pretensiones iniciales. Vergonzosa, leonina, inhumana, inmoral, abusiva,… son términos que surgen mientras los patéticos responsables institucionales del Ejecutivo autonómico catalán y del Gobierno de España (todos ellos vinculados a la peor versión de la derecha económica de este país) dibujan en sus rostros una indisimulada sonrisa por el “acuerdo” alcanzado.

Del mismo modo, es complicado encontrar adjetivos para definir a unos dirigentes sindicales que aceptan el chantaje de la globalización productiva admitiendo una rebaja salarial del 20%, no para la actual plantilla de la fábrica (a la que, evidentemente, pertenecen los negociadores de eso que antes se llamaba “clase trabajadora” y que ahora se autodenomina “parte social”), sino para los nuevos 1.000 trabajadores que la empresa se ha comprometido a contratar. Aquello de “igual trabajo, igual salario”, queda para otros tiempos.

Lo único matemáticamente cierto es que, según vayan bajando las retribuciones salariales en España, irá disminuyendo la capacidad de consumo de la parte mayoritaria de la población (es decir, de la clase trabajadora), con lo que, uno tras otro, irán cayendo sectores económicos como el comercio, los servicios, el ocio, el turismo, la construcción, la automoción, etc.

De momento, los datos del paro registrado difundidos ayer por el Ministerio de “Empleo” ya apuntan que el 82% de los nuevos parados de enero corresponden al sector servicios. Una cifra que no puede ocultarse ni siquiera bajo el amplio manto del fin de la campaña navideña, que por cierto, registró una caída interanual de ventas del 10,2%.

¿Todavía les quedan ganas de sonreír a Felip Puig, a José Manuel Soria, y a los sindicatos de Nissan? ¿Habrán reído también los comerciantes y hosteleros de Barcelona? Quizá recuerden, por cierto, aquellas declaraciones que hacía en julio de 2011 el presidente de las Cámaras de Comercio de España, Manuel Teruel, en el sentido de que se sentía preocupado por el hecho de que los entonces cinco millones de parados acabarían aceptando cualquier salario que les ofreciesen, lo que valoraba como muy negativo para la estimulación de la demanda interna.

Quienes sí deben de estar riendo a mandíbula batiente son los accionistas Nissan después de saber que la amenaza de despidos que hicieron ayer es la garantía del enriquecimiento de mañana.

 

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