En el nombre del Pabellón, del Hijo y del espíritu nacional

28. julio 2015 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

Hace más de 2.500 años, Quilón de Esparta dijo que “no hay nada tan inseguro como la grandeza de los reyes”. Lo que quizá no esperaba este filósofo y estadista heleno, uno de los Siete Sabios de Grecia, es que dos milenios y medio después de su existencia, todavía habría políticos dispuestos a apuntalar la insegura grandeza de los reyes a base de costumbrismo y de demagogia.

La polémica surgida en torno al cambio de nombre del “Pabellón Príncipe Felipe” por el de “Pabellón José Luis Abós”, encierra todos los elementos de esa lucha que progresismo y tradición vienen manteniendo desde el principio de los tiempos, con resultados desiguales para el primero.

Lo primero que cabe señalar es que los grupos municipales del PP, del PSOE y de Ciudadanos no hubieran puesto ningún reparo al cambio de denominación si el nombre anterior hubiera sido, por ejemplo, “Pabellón Ciudad de Zaragoza”. Ocurrió en el año 2000 con el “Palacio de los Deportes Ciudad de Málaga”, que pasó a denominarse “Palacio de los Deportes José María Martín Carpena”, en honor al concejal popular de Málaga asesinado por ETA ese mismo año. Una medida justa y plausible, a pesar de que, en términos comparativos, ninguna de las víctimas del mayor grupo terrorista español del siglo XX, el Estado Franquista, tenga equipamientos públicos con su nombre.

Pero volviendo a Zaragoza, cabe señalar que el principal pabellón municipal de deportes de la capital aragonesa tiene ahora el nombre de un referente del baloncesto aragonés, y no el de una persona que en 1990, cuando fue inaugurado el recinto, sólo reunía el mérito de ser el hijo de un rey.

A pesar de ello, los adalides del espíritu nacional han levantado una cruzada contra el actual gobierno de Zaragoza, dejando claras dos cosas: una, que para ellos los símbolos son más importantes que los argumentos; y dos, que a pesar de la ausencia de Juan Alberto Belloch, los socialistas zaragozanos siguen muy vinculados al conservadurismo político.

Y este último dato, nos lleva a la principal conclusión del Pleno que ayer celebró el Ayuntamiento de Zaragoza. Los representantes municipales de 188.346 personas (PP, PSOE, C’s) votaron en contra del cambio de denominación, mientras que los de 102.116 (ZeC, CHA) lo hicieron a favor. La izquierda ha criticado siempre el presidencialismo que encierra la Ley de Grandes Ciudades aprobada por el gobierno de Aznar. Sin embargo, en esta ocasión, el Gobierno de Zaragoza pretende hacer valer su decisión ejecutiva frente a un Pleno municipal contrario a la misma.

Por ello, la única forma de sacar adelante este acertado cambio de denominación sin anular la representatividad democrática en el Consistorio, es a través de una consulta ciudadana sobre el nombre que debe tener a partir de ahora este pabellón municipal de deportes. Mientras tanto, y con el fin de no lesionar el principio de representación democrática, la decisión del Pleno debería prevalecer sobre la del gobierno municipal, aunque la Ley de Grandes Ciudades de Aznar diga lo contrario.

 

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