Entrenando para la represión

29. noviembre 2012 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

Parece que la Policía Nacional, o al menos una parte de la misma, va empezando a tener conciencia del papel que le reserva la Dictadura de los Mercados en España. Sólo han sido necesarias unas cuantas pelotas de goma en cuerpo propio para que el Sindicato Unificado de Policía (SUP) comprenda que las medidas económicas del régimen de Rajoy (antisociales, anticonstitucionales y carentes de legitimación social) sólo podrán salir adelante si son defendidas en la calle por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado (FCSE) frente a los manifestantes que reclaman su derogación. Así lo advertíamos el pasado 26 de septiembre en nuestro editorial titulado “España, hacia el Estado policial”.

En la durísima y acertada carta que el SUP va a entregar hoy al todavía ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, esta organización profesional afirma que el Gobierno, el director general y algunos mandos policiales nombrados más por afinidad ideológica que por capacidad para desempeñar el cargo “están actuando desde la estrategia de que la Policía sea el escudo, soporte y receptora de una parte del gran malestar social existente por las políticas que aplica el Gobierno”.

Al hilo de los sucesos acaecidos el pasado martes durante un entrenamiento policial que acabó con ocho agentes heridos y cuatro escudos rotos por impactos de las mismas pelotas de goma que las FCSE usan contra la ciudadanía desarmada, el SUP afirma también que si estos gobernantes y mandos policiales ineptos siguen en la dinámica actual “nos situarán más cerca de la Policía franquista que de la Policía democrática que tanto trabajo nos costó construir”. Ahí es donde el sindicato policial se equivoca, puesto que en un país democrático donde rige el Estado de Derecho, nadie puede obligar a un agente de policía a cumplir órdenes ilegales que supongan una extralimitación de funciones orientada a reprimir a la población cuando éste ejerce sus derechos. Existe la posibilidad de desobedecer al tirano.

Es posible que muchos agentes renuncien a cuestionar la ilegitimidad de las órdenes represivas que reciben y se limiten a cumplirlas; es posible, incluso, que una inmensa minoría disfrute cumpliéndolas; pero la labor de los sindicatos policiales democráticos está en impedir que estas “prácticas de actuación ilegales y peligrosas para los ciudadanos” (como dice el SUP en su carta) se hagan norma en el seno de unos cuerpos que tardaron décadas en recuperar el favor de la ciudadanía tras la Dictadura de Franco, y que pueden tardar meses en perderlo durante la Dictadura de los Mercados.

 

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