Epístola de Juan Carlos I a los hispanenses

19. septiembre 2012 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

A través de un mensaje carente de todo rigor científico, Juan Carlos I indicó ayer a los españoles cuál es el camino que conduce a la salida de la crisis. Según el rey de España, “sólo superaremos las dificultades actuales actuando unidos, caminando juntos, aunando nuestras voces, remando a la vez”, ya que en estas circunstancias, “lo peor que podemos hacer es dividir fuerzas, alentar disensiones, perseguir quimeras, ahondar heridas”.

Dejando aparte la pobreza mental que supone utilizar cuatro expresiones sinónimas para decir lo mismo, el mensaje del monarca no deja de ser un burdo ejercicio de maniqueísmo y manipulación que trata de convertir el creciente descontento social en patriotismo barato.

¿Remar a la vez? ¿Quiénes, don Juan Carlos? ¿Los que cada día evaden impuestos para que luego el Gobierno los amnistíe fiscalmente después de haber recortado servicios públicos por falta de fondos? ¿Los que trasladan sus empresas a los paraísos de la esclavitud para ser más “competitivos”, dejando un inmenso agujero de desempleo en España? ¿Los que pretenden hacer pagar a trabajadores, pensionistas y dependientes los desmanes cometidos contra la racionalidad económica por los mismos caciques que vienen gobernando este país desde la noche de los tiempos?

¿Quiénes tienen que “caminar juntos”, Majestad? ¿Los profesores, enfermeras y médicos interinos que acaban de ser despedidos en aras de los mismos recortes que usted bendice participando en el Consejo de Ministros que los aprueba? ¿Los parados que ven agotarse sus prestaciones sin que usted interceda por su supervivencia con arreglo al artículo 41 de la Constitución? ¿Los desahuciados que un día confiaron en el sistema económico que les incitaba a comprar inmuebles a precios imposibles, y que ahora les deja en la puta calle, Majestad?

Ya no vale la maniobra de distracción del “todos somos responsables” o del “todos juntos saldremos de la crisis”. La crisis, provocada intencionadamente por los mismos canallas que ahora quieren aprovecharse de sus consecuencias antisociales, ya ha dejado a mucha gente por el camino. Los parados, los precarios, los desahuciados, los defraudados,… no escucharon de su real boca ninguna palabra de reproche contra los lobos que se comían sus expectativas de vida y de bienestar.

Es usted un monarca decepcionante, Majestad. Aunque sea desde la lejanía de la sabana africana, cada día ve cómo se empobrece la mayoría de los ciudadanos de este país por la acción continua de las fracasadas políticas neoliberales, y usted es incapaz de dar un puñetazo encima de la mesa a favor del contenido social de nuestra Constitución. De hecho, de los tres elementos definitorios de España que aparecen en el artículo 1º de nuestra Carta Magna (Estado social, democrático y de Derecho), usted sólo menciona dos (democracia y Estado de Derecho) en la cabecera de la página web de su Casa Real. Quizá su Majestad considera que el Estado social corresponde a una visión ideológica que usted no comparte.

En su epístola a los hispanenses, afirma usted que “no son estos tiempos para debatir si son galgos o podencos quienes amenazan nuestro modelo de convivencia”. Pues también ahí se equivoca, Majestad. Ni son galgos ni son podencos porque quienes amenazan nuestro modelo de convivencia con insostenibles políticas económicas son los mismos halcones neoliberales con quienes usted comparte a menudo mesa y mantel. Quienes rompen la paz social no son los que salen a manifestarse contra un sistema económico que les excluye y contra una casta política que les ignora, sino los que generan las condiciones económicas para que hoy se produzcan estallidos sociales impensables hace apenas quince años.

Ahora la sociedad toma conciencia frente a una realidad injusta, y los resultados de su acción colectiva son imprevisibles. Si su abuelo Alfonso XIII viviera, podría informarle a usted de lo que ocurre cuando un pueblo se siente oprimido por los explotadores y abandonado por los políticos y monarcas que juraron defenderlo.

Si su Majestad no está dispuesto a denunciar las verdaderas causas del desastre que se está produciendo en España, es mejor que se calle y que siga disfrutando de sus privilegios; al menos, mientras duren.

 

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2 Comments to “Epístola de Juan Carlos I a los hispanenses”

  1. Marisa dice:

    Escribir con claridad es lo que se necesita en estos tiempos, escribir, hablar, comportarse…
    Gracias

  2. Jesus dice:

    ¡¡¡Vaya,… si es posible hacer un análisis serio sobre el mensaje del borbón sin nombrar las palabras «independencia» ni «Cataluña»!!! OLE POR LA PRENSA LIBRE