Estado de sitio económico

12. julio 2012 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

“Del mismo modo que la economía financiera se ha impuesto a la economía productiva, la mercadocracia ha sustituido a la democracia como forma de gobierno en los países avanzados. En el caso español, la defunción del sistema democrático se produjo ayer cuando el presidente Rodríguez Zapatero, cual moderno general Pavía, irrumpió en el Congreso de los Diputados a lomos de un paquete de medidas ideadas para reducir el gasto público”. De este modo comenzábamos el 13 de mayo de 2010 nuestro editorial titulado “Se acabó la democracia en España”.

Dos años y casi dos meses después, la población española ha contemplado cómo el sucesor de Rodríguez Zapatero, un mediocre político gallego llamado Mariano Rajoy, decretaba el estado de sitio económico desde la misma tribuna del Congreso de los Diputados que utilizó ZP para proclamar la adopción del neoliberalismo como forma de gobierno en España.

Muchos de los derechos económicos de la población (como el de cobrar la totalidad del salario, el de la progresividad fiscal, el de las prestaciones por desempleo, o el de la planificación económica estatal) van a quedar suspendidos por orden gubernativa, en cumplimiento del mandato de un poder superior al del propio Gobierno del Estado, y al cual ningún ciudadano español ha votado nunca.

Desde el autogolpe de Estado perpetrado por ZP en mayo de 2010 hasta la declaración de estado de sitio económico realizada ayer por Rajoy, han pasado más de dos años protagonizados por reformas laborales, ataques al sistema de pensiones, recortes presupuestarios, subidas indiscriminadas de los impuestos indirectos, rebajas salariales, pérdida de calidad en los servicios públicos, y aumentos constantes de las facturas de los suministros básicos para los hogares.

Y lógicamente, más de dos años después de la conversión de ZP al neoliberalismo, la situación económica del país ha empeorado notablemente.

Decíamos también en aquel editorial del 13 de mayo de 2010 que “lo único que España debe agradecer al presidente del Gobierno [Rodríguez Zapatero] por su intervención de ayer, es que se mostrase moralmente abatido durante toda la sesión del plenario del Congreso. Si en lugar de tener como jefe del Ejecutivo a un socialdemócrata cobarde, ostentase ese cargo uno de los halcones neoliberales del PP, seguramente el presidente del Gobierno hubiera propuesto este paquete de medidas antisociales sin pestañear y con una media sonrisa en la boca, para a continuación irse a celebrar la hazaña en cualquier establecimiento madrileño de mayor o menor reputación”.

Ignoramos si ayer, 11 de julio de 2012, los establecimientos madrileños de mayor o menor reputación vieron incrementado su número de clientes, pero lo que sí resultó evidente fue el talante triunfalista de Mariano Rajoy al anunciar el “Recortazo”, mientras la grada popular aplaudía enfervorizada.

¿Y ahora qué?

Ha quedado claro que nuestros gobernantes no buscan la recuperación económica del país (ya que saben perfectamente que con estas medidas no la van a encontrar), sino la desintegración del llamado Estado Social que viene proclamado en el artículo 1 de nuestra Constitución.

Rajoy, los suyos y quienes les aplauden desde fuera están subvirtiendo el orden establecido, sin más oposición que la que puedan ofrecer en las instituciones algunos partidos minoritarios, y la que la ciudadanía pueda reunir en la calle contra sus reformas suicidas.

Por lo tanto, la población española debe salir ya a defender la Constitución y la Democracia frente a los ataques que ambas están sufriendo desde el poder ejecutivo y desde el poder legislativo. La semana pasada lanzábamos desde este mismo espacio la propuesta de “un millón de personas rodeando pacíficamente La Moncloa”. Podría ser un buen momento para ponerla en marcha.

En cualquier caso, las protestas serán pacíficas o no, en función de cómo evolucionen los hechos, pero lo que queda claro es que cuando se llegue al momento límite, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado deberán decidir de qué lado se ponen: bien del lado de quienes defienden la Constitución Española y el modelo económico y social que está fijado en ella, o bien de quienes pretenden destruirlo sólo para conseguir que los ricos paguen cada vez menos impuestos.

Quizá pensar en los regalos que sus hijos dejarán de recibir en Navidad porque un mediocre político gallego ha eliminado su paga extra, les ayude a decidirse.

 

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One Comment to “Estado de sitio económico”

  1. ignacio bruna dice:

    La diferencia entre un politico socialdemócrata atemorizado por los mercados y por Bruselas y un derechista mediocre es que con aquel los tres pilares que definen a un pais, la educación, la sanidad y la asistencia social apenas se tocan y unos derechistas ensoberbecidos se carcajean cuando un presidente decimonónico, sin que se le caiga la cara de verguenza nos haga retroceder 20 años de avances sociales y nos quiera retrotraer alos años del franquismo con una sanidad y educación para pobres y otra bien distinta (aqui en madrid se nota a diario), para aquellos que se pueden pagar una atención privada. Yo he escuchado como gente de orden decía que no es bueno mezclarse. Y yo añadiría: no es bueno que la gente aprenda y se de cuenta que no se puede votar masivamente a un partido cuyo adn está impregnado de la mentira y cuyo mayor placer es llevar a cabo un ajuste ideológico clasista que rompe definitivamente con la estructuración de la sociedad española.