Farolillos y distracciones

4. enero 2017 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

Vuelve la polémica entre los nacionalismos catalán y español, esta vez, a propósito de unos farolillos con la bandera estelada que la Asamblea Nacional Catalana (ANC) y Omnium han animado a usar en la Cabalgata de los Reyes Magos de Vic. Según el portavoz de la ANC, Jordi Sánchez, no hay ningún intento de manipular ni utilizar ninguna fiesta; hay una voluntad de participar en ella, de dar elementos de festividad”. Por contra, el delegado del Gobierno en Cataluña, Enric Milló opina que “la política debe quedar al margen, y nadie debería intentar utilizar o politizar -mejor dicho- un acto, un evento, un acontecimiento, como es el que representa la Cabalgata de Reyes”.

A primera vista, las críticas que ha recibido la propuesta de los farolillos tienen que ver con el ejercicio de la libertad de expresión. Para algunos, el problema no es el llamamiento a portar símbolos independentistas en una cabalgata de Reyes Magos, sino el volumen de gente que está dispuesta a secundar el llamamiento.

Seguramente, ninguno de los que ahora se rasgan las vestiduras hubieran opinado lo más mínimo sobre un llamamiento similar hecho por una organización independentista aragonesa o castellano-leonesa, ya que la previsión más razonable sería que la iniciativa recibiera un apoyo meramente testimonial.

Por lo tanto, las declaraciones de la derecha españolista contra la iniciativa de los farolillos estelados ataca directamente la libertad de expresión, y más concretamente, el alcance que esa expresión pueda registrar.

Dicho esto, lo más oportuno y razonable sería separar la política de los hechos o acontecimientos que nada tienen que ver con ella, llámense Cabalgata de los Reyes Magos, llámense medidas extraordinarias contra la contaminación producida por un potente anticiclón.

Todas las banderas tienen un significado político, ya que representan -con mayor o menor acierto- la identidad colectiva de un pueblo. En este sentido, tan inapropiada puede ser para unos la exhibición de esteladas en la cabalgata de Vic, como para otros el despliegue de la bandera bicolor española (esa que la democracia heredó del franquismo) en la balconada de la Delegación del Gobierno en Aragón, con motivo de las fiestas navideñas.

En cualquier caso, la polémica de las esteladas de Vic sirve a unos para que no se hable del pésimo estado de la Sanidad, la Educación o las relaciones laborales en Cataluña; y a otros, para que no se hable del pésimo estado de la Sanidad, la Educación o las relaciones laborales en el conjunto del país.

 

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