Gallardón, el aborto, y las fuentes del Derecho

13. enero 2014 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

A finales del siglo XVIII la Humanidad comenzó a darse cuenta de que los principios religiosos no podían seguir siendo fuente del Derecho. Con la Ilustración había nacido un nuevo sujeto en la vida pública: el ser humano, y en función de éste, y no de prejuicios dogmáticos, debía legislarse.

Al parecer, el ministro español de Justicia todavía no ha entendido este cambio cultural, 250 años después de que comenzara a producirse. Su fundamentalista y ultramontana reforma de la ley del aborto no sólo ha cosechado las críticas de numerosos responsables del Partido Popular, sino que también se ha encontrado con la oposición de los propios votantes del PP, a tenor de la última encuesta de Metroscopia publicada por El País.

Siete de cada diez de ellos consideran que toda mujer embarazada tiene derecho a decidir libremente si quiere seguir o no con su embarazo. De esta forma conectan, no tanto con la defectuosa ley de supuestos de 1985, sino con la ley de plazos que se promulgó en 2010, precisamente para darle la decisión a la mujer, más allá de la inseguridad jurídica que destilaban los tres supuestos de 1985.

Como todos y todas sabemos, la apuesta de Alberto Ruiz–Gallardón y del sector nacional–catolicista del PP, consiste en anular la ley de plazos, reducir los tres supuestos a sólo dos, y colocar todas las cortapisas imaginables a la hora de que la mujer pueda decidir sobre su propio cuerpo.

La dicotomía a la que ahora se enfrenta el partido de Rajoy es perseverar en su intento de reconectar con la minoría residual de ciudadanos fundamentalistas que apuestan por retomar la senda del Derecho Natural cristiano, o por el contrario, mantener los vínculos con la Europa humanista e ilustrada que coloca las libertades públicas y los derechos de la ciudadanía (incluido el de la mujer a decidir sobre su propia maternidad) como elementos irrenunciables de la acción política.

En el primero de los casos, el bando de Ruiz–Gallardón seguirá adelante con su reforma y conseguirá imponerla en el Congreso apelando a la disciplina de voto dentro del grupo popular. En el segundo, el proyecto de ley será retirado y Alberto Ruiz–Gallardón dimitirá como responsable del Ministerio de Justicia “por motivos personales y familiares”. La decisión está en Génova.

 

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