Grecia: el triunfo de un traidor

21. septiembre 2015 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

Cuando Syriza ganó las elecciones griegas del pasado 25 de enero, nuestro editorial del día siguiente se tituló “Grecia: el triunfo de la dignidad”. Pensábamos que la victoria de una fuerza política rupturista y ajena al bipartidismo neoliberal iba a suponer un cambio de rumbo en el modelo económico imperante.

Cuando el “NO” fue la opción mayoritaria en el referéndum griego del pasado 5 de julio, nuestro editorial del día siguiente se tituló “Grecia: el triunfo de la democracia”. Pensábamos que el gobierno griego y la Comisión Europea iban a respetar la decisión democrática expresada por el pueblo heleno en las urnas, como veredicto ante los tiras y aflojas de la negociación entre Atenas y Bruselas.

Hoy sólo podemos hablar del triunfo de un traidor, después de que Alexis Tsipras y su Syriza adulterada haya revalidado la victoria electoral alcanzada hace ocho meses. A pesar de sus programas grandilocuentes y de sus mensajes antisistema, con el gobierno de Syriza ocurrirá lo mismo que con los gobiernos del Pasok o de Nueva Democracia: el pueblo griego terminará pagando los platos rotos de sus anteriores gobernantes, vía recortes presupuestarios, incrementos impositivos, devaluaciones salariales y privatizaciones masivas.

Vamos a continuar la lucha durante los próximos cuatro años”, dijo anoche un Tsipras autocomplacido y acompañado durante el mitin de la noche electoral por su aliado Panos Kamenos, del partido de la derecha nacionalista Griegos Independientes. Ésta, por cierto, es una de las innovaciones introducidas por Tsipras en el terreno de la política: las coaliciones entre la izquierda radical y la derecha nacionalista.

Sin embargo, durante los siete meses en los que la coalición Syriza-Griegos Independientes gobernó Grecia, no hubo más “lucha” que la propia de aquellos que traicionan sus promesas electorales y el mandato recibido de sus votantes, con tal de garantizar la pervivencia de un modelo económico tan injusto como tiránico.

Tras la rendición de Syriza, el neoliberalismo sigue en pie y notablemente reforzado ante la aparente ausencia de alternativa, mientras el bipartidismo se renueva con un nuevo componente en una de las partes del binomio. Tal vez Griegos Independientes aspire a suceder a Nueva Democracia en el otro.

Una componenda antisocial que en nuestro país ha sido aplaudida por Podemos (un partido que no es de izquierdas ni de derechas) y por Ahora En Común (lo cual resulta algo más extraño, ya que se suponía que esta plataforma de confluencia era de izquierdas).

Como alguien dijo ayer en las redes sociales, los Tsipras y los Iglesias de hoy son los Felipe González de mañana. Bipartidismo en acción, gatopardismo rampante. La justicia social deberá esperar a una próxima ocasión.

 

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