Grecia: un nuevo comienzo

30. diciembre 2014 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

La incapacidad parlamentaria de la gran coalición formada por “socialistas” y conservadores para nombrar al nuevo presidente de Grecia, dio ayer lugar a la convocatoria de elecciones generales para el próximo 25 de enero. La coalición izquierdista Syriza aparece como favorita en unos comicios a los que la población griega va a acudir harta de soportar el empobrecimiento generalizado que el austericidio de la Troika ha traído consigo.

La rebaja de salarios y pensiones, la precarización de las condiciones laborales, el recorte de las prestaciones sociales y la privatización de los servicios públicos, son algunas de las medidas puestas en marcha para tapar el agujero creado por un primer ministro conservador llamado Kostas Karamanlis, que a finales de la década anterior decidió falsear las cuentas macroeconómicas, con la intención de ocultar la incapacidad real de su país para converger con la Unión Europea.

En Grecia, al igual que en la crisis global de 2008, los neoliberales crearon el problema y aportaron la solución: anteponer los caprichos de los más ricos, estrangulando de paso a la población general, con la esperanza de que aquéllos, algún día, se decidieran a invertir creando empleo y riqueza. Pero el fallo de esta construcción ideológica inmadura y pueril radica en el hecho de que a los magnates de los grandes fondos de inversión les importa muy poco la creación de empleo y de riqueza en Grecia, en España, en Italia o en Bangladés, ya que su verdadera prioridad es acudir a los lugares donde pueden incrementar exponencialmente sus fortunas, es decir, a los paraísos de la fiscalidad flácida y a los de la semiesclavitud laboral.

De este modo, la zanahoria del crecimiento esconde el palo del neoliberalismo, una ideología que, por antisocial e insostenible, sólo puede ser impuesta en los Estados democráticos mediante el engaño y/o la represión. Ahora Grecia, después de innumerables huelgas generales ignoradas y de multitudinarias manifestaciones olvidadas, está a punto de decir “basta” a esta barbarie socioeconómica que, como demuestran todas las estadísticas, sólo sirve para hacer más ricos a los ricos (que son minoría electoral) y más pobres al resto.

La previsible victoria electoral de Syriza en Grecia y de las opciones antineoliberales en España constituyen un paso más en el proceso de desmontaje de la Dictadura de los Mercados. Primero, llegó el rechazo social en las calles a unas medidas económicas que no caben dentro de la Declaración Universal de los Derechos Humanos ni, en nuestro caso, dentro de la Constitución Española. Luego llegará el apoyo electoral mayoritario a las opciones políticas opuestas al neoliberalismo, una vez fracasadas las medidas de represión legislativa y policial.

Finalmente, y como ayer mismo demostraron el FMI y la Comisión Europea nada más conocerse la convocatoria electoral en Grecia, llegará el intento de desestabilización de los grandes poderes económicos respecto a los gobernantes comprometidos con la igualdad social, la progresividad fiscal, los derechos ciudadanos y el bienestar de la población. De la capacidad de respuesta cívica ante esta injerencia, dependerá que a partir de ahora vivamos en un “Estado social y democrático de Derecho”1, o que por el contrario, nuestros cuellos permanezcan bajo la bota de los Mercados.

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(1) Artículo 1 de la Constitución Española de 1978

 

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