Hablando de populismo…

10. marzo 2016 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

Considerando la deriva que van tomando las primarias norteamericanas, todo parece indicar que los electores de aquel país deberán optar entre el continuismo de Hillary Clinton, la sensatez de Bernie Sanders y el populismo de Donald Trump, siendo la sensatez la que más posibilidades tiene de ser la primera que queda fuera de la carrera hacia la Casa Blanca.

La cultura y el sentido democrático que anidan en el noreste del país, principal feudo del progresista Bernie Sanders, no parecen estar en condiciones de contrarrestar la chabacanería y el hamburgueserismo de la América profunda, un inmenso territorio en el que abundan los adoradores del discurso racista y mesiánico de Trump.

A menor cultura, mayor incidencia del populismo. A mayor demagogia, mayores posibilidades de aglutinar al lumpen social detrás de un proyecto malparido por una mente enferma.

La clase trabajadora y la clase media de los EEUU han sufrido en sus propias carnes la crisis económica provocada por grandes especuladores como Donald Trump. Sin embargo, ahora están dispuestos a creer que la culpa es del inmigrante, del diferente, del que ocupa un peldaño social inferior al suyo.

No es la primera vez que un país industrializado en apuros siente la tentación de abrazar el fascismo como solución a sus problemas. Ocurrió en la Alemania de los años treinta, y puede volver a ocurrir en los Estados Unidos de 2016. De hecho, el eslogan elegido por Trump para su campaña de primarias, es demasiado parecido a la idea-fuerza que sirvió a Hitler para ganar las elecciones de 1933: “Vamos a hacer nuestro país grande de nuevo” («We are going to make our country great again»).

Expulsar a los inmigrantes ilegales, construir un muro a lo largo de la frontera sur de Estados Unidos, o incrementar la hostilidad militar, política y económica respecto a China, son recetas electorales de fácil asimilación para paladares poco exigentes, pero constituyen un serio peligro para la paz y el respeto a los Derechos Humanos. A pesar de ello, los miles de políticos, tertulianos y analistas liberales que tildaron de “populista” a Hugo Chávez y a su pacífica revolución bolivariana, callan ahora cuando uno de los suyos acude al verdadero populismo para servirse del lado más oscuro de sus electores.

La historia ha demostrado que el fascismo es la respuesta política del capitalismo cuando entra en crisis estructural. La ultraderecha avanza en la Unión Europea al grito de “fuera los inmigrantes”. Si los mismos garrulos que votan aquí a esas opciones políticas consiguen ser mayoría electoral en los Estados Unidos, el mundo entero podría verse abocado a repetir todo lo que se vio obligado a hacer para apartar a Hitler del poder.

 

Tags: , , , ,

Comentarios cerrados